miércoles, 1 de octubre de 2008

LA TRAMPOSA - CAPITULO 15

Capítulo 15



Lady Philomena se enorgullecía de sus agudos oídos y su vista afilada. Ni un criado estornudaba sin que ella se enterase . Ella sabía todo acerca del muchacho de los establos y sus citas a medianoche con la criada de cocina. Sabía que el sacerdote de la mansión se excedía con el vino sacramental. Sabía que la lechera estaba embarazada, que el cocinero robaba carne para darle a los perros de caza, que el médico que venía a atender a su padre no tenía idea de lo que estaba haciendo .
Y esa noche Philomena podía saber por el extraño comportamiento del jefe de establos que algo le había ocurrido en el pueblo.
Quizá no era nada . Quizá él había sido rechazado por alguna puta que pensaba que ella era demasiado buena para un simple empleado . Quizá él había comido carne en mal estado en una posada.
O quizá él se había encontrado con algún viejo amigo a quien le debía. Algo le había pasado , Odger estaba no era el hombre quejoso de siempre , y ella quería saber por qué, lo cual quería decir necesitaría tragarse el orgullo y hacer una visita a los establos o las jaulones de los halcones, dondequiera que Odger estuviese.
Por amor de Dios, por qué últimamente se había visto forzada a ir lugares tan despreciables? Esa mañana había estado en esa tumba sórdida que era la cárcel.
Gracias a Dios su pesadilla había resultado ser sólo eso , una pesadilla. Nadie había usado la llave. Todo estaba como ella lo había dejado, y nadie salvo el carcelero había presenciado su llegada y su partida.
Pero ahora tenía que visitar los escondites secretos.

Odiaba los jaulones de los halcones . De hecho, si la halconería no hubiese sido uno de los pasatiempos apropiados para las damas correctas, ella habría matado a todas las aves y las habría mandado a preparar para cena y habría convertido el gallinero en algo más útil. Un cobertizo que funcionase como matadero , quizá. O un lugar para confinar a los sirvientes desobedientes.
Pero no . Por lo menos todavía no. No hasta que ella lograse el respeto de todas las damas de la nobleza como para dictar reglas de moda . Luego ella declararía a la halconería un pasatiempo de pésimo gusto, y las damas de todo Inglaterra seguirían su moda.
Hasta entonces, se apretaría la nariz y caminaría con mucho cuidado para no pisar la mierda de esas aves y para enfrentar a Odger.


Era pasada la medianoche cuando ella abrió la puerta de los jaulones de los halcones , inundando el interior con la luz de la vela que llevaba. Odger gritó, y en los palos alrededor de él, los halcones alarmados chillaron haciendo eco y agitaron sus alas, provocando un torbellino de plumas y polvo .

“¡Oh!” Odger gritó , se quitó el gorro de dormir de su cabeza y manteniéndolo sobre su pecho . “Es usted, mi lady .”
Ella estrechó sus ojos y se movió reticentemente hacia los jaulones de los halcones , cerrando la puerta antes de que esas aves valiosas pudiesen escaparse. “¿ A quién estaba esperando?”
“ A Nadie, mi lady .” Ella podía ver por en su mirada que él mentía.
“¿Una puta vieja que venía a levantarse las faldas ?” Ella adivinó. “¿O tal vez un bruto con un garrote que venía a recolectar el dinero de una apuesta?”
Él tragó en seco . “No, mi lady .”
“Ciertamente.” Ella no le creía , ni por un instante. Había terror en sus ojos. Estaba segura de eso.
Ella deambuló entre los jaulones, fingiendo inspeccionar a los halcones con sus capuchas, manteniendo la llama de la vela peligrosamente cerca de sus pechos cubiertos con plumas. De reojo , ella veía la mueca de disgusto Odger y sus puños apretados.
“ Mi lady , Si Quiere. . .”
“¿Alguna vez has prendido fuego a un halcón ?”
Él se quedó sin aliento.

“¿Piensa que se enciende inmediatamente , ” ella especuló, “ nunca se le ocurrió? ¿ Gritarán en agonía, aleteando salvajemente , prendiendo fuego a las otras aves?”
“ Mi lady , estos halcones fueron criados por el Padre Thomas en persona. Valen ...”
“¡Bah! Sé cuánto valen ! ” ella replicó. Ella movió la vela exactamente debajo las garras del pájaro más valioso. El ave arrastró sus patas a lo largo del palo , queriendo escapar del calor de la vela .
“ Mi lady , por favor, ” él imploró.
“Apostaría todos jaulones de los halcones que comenzarían a arder en cuestión de segundos. ¡Poof!” Ella se dirigió a él. “¿Y usted? ¿Usted perdería su trabajo, verdad?”
Él frunció el ceño . Ella podía ver que él era demasiado estúpido como para entender que era lo que ella estaba implicando . Supuso que tendría que aclarárselo.
“Quiero saber, estimado Odger, por qué está tan asustado esta noche.”
Él evitó sus ojos y arrugó la gorra en sus manos.
“Y créame cuándo le digo, ” ella agregó, “ sin importar a lo que usted tema, mi castigo estará mucho peor si su respuesta me desagrada.”
Ante su vacilación, ella movió la vela hacia su halcón favorito, causando pánico al pájaro.
“¡No!” Odger gritó . “¡ Le Contaré todo ! ¡ Le Contaré todo !”
Ella alejó la vela, y él accedió.
“Estuve en la ciudad hoy, y allí encontré a una muchacha que. . . una muchacha dispuesta ... , si entiende lo que quiero decir .”
“¿ Encontró a una muchacha dispuesta a pasar por alto el hedor de los los halcones impregnado en usted?”
Él frunció el ceño con vergüenza. “Sí.”
“Continúe.”
“Fui con ella a su casa , ella me hizo pasar a su dormitorio, y allí ella. . . Ella. . .”
Philomena no deseaba escuchar los detalles chabacanos de una tarde de sexo entre criados.
“¿Qué?” Ella lo apuró. “Ella le sacó ese gusano pequeño que tienen entre las piernas y se lo sacudió hasta dejarlo seco?”

“¡No! Ella. . . Me Ató.”
“¿Lo ató ?”
“Sí.” El tragó saliva con vergüenza. “Ella me dijo que íbamos a divertirnos un poco.”
Philomena pensó que comenzaba a entender. Se rió. “¿ La pequeña ladrón te robó el dinero , entonces ? Se robó todos tus peniques y se fue muy contenta ?”
“No.”
“¿No?”
Él tragó en seco ante el recuerdo . “ No era su casa . Era ... la casa de. . . de Nicholas Grimshaw.”
Philomena parpadeó con sorpresa. “¿El funcionario ... ?”
Él asintió con la cabeza. “Él quiso. . . Para torturarme.”
“¿Torturarlo?” Por mucho tiempo, Philomena clavó sus ojos en él, cavilando sobre su afirmación. “¿Por qué?”
“Él quería saber sobre el asesinato.”
“¿El asesinato?” La mano de Philomena se apretó al candelero.
“Por supuesto, yo no sé nada , entonces no le dije ni una sola palabra.” Ella lo miró encolerizadamente, y él agregó, “ Lo juro. Yo sólo ...”
Ella lo silenció con su mano levantada. Necesitaba ordenar sus pensamientos . ¿Por qué diablos el funcionario investigaría el asesinato del abogado? Un hombre ya había sido ahorcado por ese delito. Tenía poco sentido.
“¿Quién es la chica?” Ella no podía imaginar a ninguna mujer conviviendo con Nicholas Grimshaw.
Él se encogió de hombros.
“¿Jura que no le dijo nada?”
“Ni una palabra, mi lady . Yo no Sé nada. Yo Estaba aquí afuera, durmiendo con mis halcones.”
Ella le creyó . Él era absolutamente devoto a esas aves apestosas. En verdad, si ella prendiese fuego los jaulones de los halcones , él voluntariamente se quemaría con sus aves preciosas.
Pero por el momento, necesitó que su devoción y lealtad fuese para ella.
Philomena no podía intimidar a Nicholas Grimshaw. Él ere dos veces el tamaño de cualquier hombre, tenía hielo en sus venas y una inclinación morbosa por la violencia.

Pero la mujer. . .
“Odger, ” ella dijo, modificando su voz a un menos tono estridente, “ Tengo una tarea muy importante que necesito que haga.” Ella miró cuidadosamente los jaulones de los halcones , luego murmuró, “ Una tarea para la cual no puedo confiar en nadie mas que en usted.”
Su adulación surtió efecto. Él jadeó como una paloma. “Estoy a su servicio, mi lady .”
Ella le dio una sonrisa agradecida, mientras por dentro pensaba cuanto despreciaba a los sirvientes ingenuos de su padre. Con lo único que ella podía contar era con su lealtad imperecedera, ganada bajo amenazas de despido. Ciertamente no podía depender de su cerebros . Cuando se hiciese cargo de la mansión, ella decidió, se desharía de gran parte de esos cobardes serviles.

Desirée tomó una granada madura de la carreta del vendedor, la olió profundamente . Mientras la mirada del hombre seguía a una muchacha descarada meneando sus caderas en la senda, Desirée se guardó la fruta en la bolsa . Tenía dinero por pagar la fruta, pero los viejos hábitos eran difíciles de abandonar. Tuvo esa sensación otra vez, la sensación que estaba siendo mirada.
Ella cerró su capa de lana alrededor de su garganta y continuó a lo largo de la senda. Todo el tiempo, mientras caminaba de tienda en tienda bajo la lluvia ligera, sintió que alguien observaba su espalda.
Giró su cabeza , buscando entre la gente para encontrar un espía, pero ella no vio a nadie sospechoso.
Quizás era un hábito reflejo después de tantos años de escaparse de la ley. Tal vez simplemente no podía acostumbrarse a vivir una vida normal sin estar siempre mirando por encima de su hombro.
Tendría que adaptarse . Pero Desirée pensó que agradaría una vez que se acostumbrase a eso. Quizás no sería tan malo tener una vida honrada, sin depender de trucos y de clientes inocentes para poder comer y poder tener un lugar para dormir.
Especialmente si el lugar para dormir era la casa de Nicholas Grimshaw.
Tal vez Hubert había sabido perfectamente lo que estaba haciendo, , cuando había engañado al funcionario para que le diese asilo , pues Nicholas Grimshaw no era la figura taciturna y amenazadora que todas las personas se imaginaban . Él era un hombre con una autoridad silenciosa , con gran ingenio y con una compasión profunda. En verdad, ella todavía estaba asombrada de que Nick usase sus propias ganancias para pagar los impuestos de los otros. Si un hombre como Nicholas hubiese sido funcionario cuando ella era una niña, probablemente sus padres nunca habrían necesitado venderla.
La cosa más asombrosa era que ella lo esperaba con ilusión su llegada cada tarde. Seducirlo era tan fácil y tan agradable como había sido engañarlo con el juego de la cadena . Y esa noche ella tenía intención de asombrarlo con lo que confiaba fuese su cena favorita - perdiz asada con cebollas , puré de puerros y natilla dorada para el postre.
Si un estomago lleno no le convencía de que ella valía la pena como criada , entonces simplemente tendría que recurrir a sus encantos de seducción.
Desirée miró por encima su hombro una última vez antes de dejar la plaza y le pareció ver una cara mirando fijamente en su dirección. Pero el hombre se bajó la gorra sobre los ojos y velozmente desapareció entre la gente .
Ella inició la vuelta a casa , pero no sin dejar de agarrar firmemente la daga que llevaba en el cinturón. Podía dejar la carrera del delito , pero nunca perdería su instinto para oler el peligro. Si alguien la perseguía, entonces ella estaría bien preparada para defenderse.

Sintió que se le erizaba el vello. Ahora que se había alejado de la gente, la sensación de una presencia siguiendola era más pronunciada.
No quería conducir a nadie a la casa del funcionario. Si bien no era un gran secreto donde Nicholas Grimshaw vivía, tampoco era una información que él diese libremente , y con razón. Era mejor conservar un vago misterio alrededor de su figura.
Corriendo a un lado los paquetes de sus compras para tener mejor acceso a la daga, Desirée acarició la empuñadura, y bajó la velocidad de sus pasos.
Tal vez cincuenta metros detrás de ella, oyó el ruido de botas. La prueba de que era un hombre quien estaba siguiendola. Desirée tomó una calle lateral. Las casas se hacían mas escasas, y Desirée se preguntó si había hecho una buena elección al tomar ese pasaje oscuro y estrecho.
Caminó con pasos suaves, para escuchar a su perseguidor.
En minutos , oyó pasos débiles detrás de ella por la senda. Alguien la seguía.
Toda una vida evadiendo la ley la ayudó a mantener la calma cuando otra mujer podría haberse aterrorizado. Conservando su mirada fijada en la senda mas adelante, Desirée caminó con largos y resueltos y dio la vuelta a la derecha, tomando otro pasaje estrecho.
Desapareciendo de vista , ella dejó caer los paquetes, sacó la daga, y esperó que el hombre llegar.
La capa con capucha cubría la cara de un hombre moreno , pero ella vio un destello plateado de una daga dentro de los pliegues de la prenda y reaccionó instantáneamente.
Dio un salto hacia adelante con su arma y tajeó el brazo del hombre Él gritó alarmado y se tambaleó hacia atrás, su capucha se bajó .
“¡Vos!”
Era Odger, el jefe de establos . ¿Qué diablos estaba haciendo él siguiendola?
Nicholas no le había dado un susto de muerte el día anterior ?
Ahora que Odger estaba descubierto, y rápidamente perdió su amor por la persecución. Subiéndose la capucha cabeza torpemente , él se dio vuelta y huyó por la senda.
Una muchacha menos intrépida lo habría dejado ir, considerándose afortunada por haber escapado con su vida. Pero Desirée no era una mujer que se acobardaba con el peligro. Ella no había acabado su asunto con el jefe de establos . Abandonando sus compras, ella corrió detrás de él, con la daga en la mano.
“¡Alto! ¡Basta! Maldito Seas!”
Sus palabras sólo aceleraron su escape.
“¡ Maldito bastardo ! ¡Regresa aquí!”
Él corrió velozmente , sus piernas eran mucho mas largas que las de ella. Era obvio que él no tenía intención de detenerse . Entonces Desirée se detuvo en seco , afinó su puntería, y arrojó la daga .
El filo se clavó en su hombro, y él lanzó gritos agudos. Pero la hoja no había entrado a fondo. Como ella corrió , él arrancó bruscamente la daga y la arrojó al suelo , le lanzó una última mirada de espanto a ella, y luego escapó como si el demonio lo persiguiese.

“¡ Mierda !”
Lo había perdido.
Su corazón latía alocadamente por la persecución, ella levantó su arma. Lavó la sangre en un charco , la guardó , y luego regresó lentamente por la senda para recuperar sus compras.
Desafortunadamente, cuando dio vuelta la esquina, los buitres ya habían caído sobre sus bienes. Una media docena de niños mendigos revolvían sus paquetes.
“¡Fuera!”
Se dispersaron con su grito. Pero uno de ellos ya se había quedado con los puerros.
Otros dos compartían la botella de vino al final de la senda.
“¡Malditos buitres!”
Supuso que podría perseguirlos. Pero ya le estaba faltando el aliento por haber perseguido a Odger.
Repentinamente se vio asaltada con la imagen del pobre Nicholas forzado a azotar a los niños muertos de hambre que recurrían al robo.
No tenía corazón para entregarlos a las autoridades . Después de todo, ellos necesitaban la comida más que ella . Ella misma había sido una niña abandonada alguna vez, hambrienta y desesperada. Y ahora sabía cuan compasivo era Nicholas con los miserables, y ella no podía ser menos caritativa.
Sin embargo la mitad de la cena de Nicholas estaba perdida y eso no hizo nada por mejorar su humor. Había gastado su sueldo en la maldita perdiz. Ahora ella no tenía más dinero y ni el coraje para robar lo que no podía comprar . Tendría que arreglarse con lo que tenía.

Llegando a la casa de pésimo humor , Desirée pateó c la puerta y la cerró de golpe tirando los paquetes al piso , asustó al gato quien salió corriendo hacia el dormitorio.
Soltando un suspiro culposo, se dispuso a trabajar armando un fuego y preparando la cena. Esperaba que Nicholas llegase a horario . Hoy había viajado al pueblo vecino de Chartham.
Limpió la perdiz y dejó a un lado las entrañas para Copo de Nieve , en caso que alguna vez saliese de su escondite. Luego buscó una asadera donde asar el ave .

Revisó las alacenas, al lado de la chimenea, en la parte de atrás de la casa , donde una pala y un hacha estaban colocadas contra la pared. Parecía que no había una asadera.
Entonces se recordó. En la pared había una colección de hierros . Seguramente podría usar algunos de ellos.
En verdad, ella encontró un instrumento que era como una cruz de forma curiosa , algo entre una lanza pequeña y un garrote. Desirée ensartó la perdiz en esa improvisada asadera y la colgó sobre el fuego, sonriendo con satisfacción.

En vez del puré de puerros , ella prepararía una fuente con col y cebollas , la pondría debajo de la perdiz asandose, y el jugo que caía sería una salsa sabroso para condimentar las verduras.

Mientras la perdiz se asaba, ella preparó una natilla, rompiendo huevos en una olla con leche caliente y añadiendo una pizca del valioso azafrán. Encima le pondría miel y mantequilla derretida mientras la natilla* se coagulaba. (Nota de traducción: natilla es una especie de flan)

Pero necesitaba una segunda olla para cocinar la natilla a agua María. Otra vez, revisó los estantes pero no encontró nada, lo que no era una sorpresa. Después de todo, un hombre viviendo no necesitaba tener dos ollas.
Otra se aventuró a la habitación para buscar entre sus herramientas de trabajo, y vio un instrumento extraño en un rincón de la pared. Era una armazón de madera con un enorme tornillo de metal en el centro. El tornillo estaba pegado a un tazón de hierro, exactamente el tamaño perfecto para el baño María de la natilla. Todo lo que ella tenía que hacer era quitar los pernos del hierro que mantenía el tazón dentro del armazón .

No era tan fácil como parecía . Los pernos parecían haberse herrumbrado, como si la cosa no hubiese sido usada por un largo tiempo . Tuvo que usar un par de tenazas que descolgó de la pared para sacarlo a la fuerza .
Copo de Nieve la vigilaba desde un rincón oscura del cuarto, sus ojos brillaban con curiosidad y desconfianza.

Finalmente ella soltó el tazón .
Con cena cocinándose exitosamente en la chimenea, ella se tomó un momento para sentarse en el banco, reflexionando sobre lo que había sucedido ese día.
Odger debía haber venido por ella para cobrarse su venganza. Ella había herido su orgullo masculino , atrayéndole con engaños a la casa del funcionario , y él deseaba vengarse.
No era una situación poco familiar para Desirée.
Más de uno de los el hombre que ella había estafado con los dados alguna vez la había perseguido para recuperar su dinero . La mayoría tímidamente se olvidaban del dinero perdido , dándose cuenta que habían caído víctima de una mentes aguda y de dedos muy rápidos.
Pero algunos hombres se tomaban el juego muy seriamente. Les dolía más la pérdida del honor que la pérdida del dinero , y deseaban corregir su humillación. Usualmente recurrían a la violencia.
Esa era la razón por la cual Desirée dormía con una daga al alcance de la mano. Era la razón por la cual miraba por encima de su hombro cuando estaba en la calle . Uno nunca sabía, Hubert la había enseñado, cuándo una víctima llegaría para recuperar sus pérdidas con sangre.

Pero Odger v era un cobarde. Aun si él la hubiese alcanzado , ella dudaba que él habría tenido las pelotas como para apuñalarla. Y si él la hubiera apuñalado, tendría que responder ante el funcionario . Desirée había oído a Nicholas advertirle al jefe de establos que él sabía donde residía, y que podría meterse en un gran problema. Seguramente, después de lo sucedido hoy, Odger no la molestaría mas.
Por supuesto, Desirée no tenía intención de contarle a Nicholas nada de eso . No había necesidad de que se involucrase. Era un asunto privado . Además, estaba tratando de ganarse un lugar permanente en esa casa . Lo último que quería era mostrarse como una persona problemática.

Gradualmente, el chisporroteo suave del fuego, el aroma delicioso de la perdiz asada , y el calor de la habitación hicieron que Desirée comenzase a cabecear de sueño.

Cuando la puerta repentinamente se abrió , ella se sobresaltó , brincando fuera del banco, con el corazón en la boca.
“ Soy yo, muchacha, ” Nicholas dijo con una risa disimulada, sacándose capucha y sacudiendo sus cabello mojado . “¿Estabas soñando que un descuartizador llegaba a la puerta?”
Desirée no sabía lo que había estado soñando - probablemente que Odger había regresado por ella . Ella llevó una mano a su corazón acelerado.

Nicholas colocó sobre suelo un paquete grande al lado del barril e inhaló profundamente el aire. “Mmmm.” Él miró hacia la chimenea. “Qué tenemos esta noche...” Luego él estrechó sus ojos , mirando con desaprobación el fuego. “Eso. . . Eso ... es ... el tazón de mi trituradora cerebros?”
“¿Tu qué?”

“Mi trituradora del cerebro. El tazón que va encima de. . .” Su ceño se frunció , y él se movió más cerca de la chimenea. “Encima de . . .. ¡Mierda! Muchacha, esos no son utensilios de cocina!”
Sin intimidarse por su reto , ella se encogió de hombros. “Bien , ya que no pareces usarlo para otra cosa ... .”
Él abrió su boca para discutir, luego se congeló. No habría discusión. Él no discutía. Se conformaba con protestar, “ Bien , no podré usarla ahora?”
Ella sonrió abiertamente. “Y mira esto ” Ella dijo, señalando hacia la improvisada asadera. “ No es el tamaño perfecto para la chimenea .”
Repentinamente Su cara se puso blanca. Por un instante, ella pensó que su corazón podía haberse detenido.
“¿Qué es eso?” Ella preguntó. ““¿ Hice algo mal ?”
Él dejó caer el bolso de herramientas y se quedó con su mirada horrorizada fija en la perdiz, que se doraba bellamente sobre el fuego.
“¿Dónde está Azrael?”

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