jueves, 14 de mayo de 2009

LA CAPRICHOSA - CAPITULO 2

CAPITULO 2


- Se me dio , Emilie! Se me dio!
- Qué se te dio , Murie?

- El plan para hacer que el rey y la reina me dejasen casar. Despiértate , Emilie! Estoy tan feliz!
- Listo, ya me desperté . Ahora cuéntame todo.
- Bien, me pasé toda la semana rondando los aposentos de la reina y hablando con todas sus damas de compañía asegurándoles que jamás me casaría. Les dije que estaba demasiado feliz viviendo aquí en la corte como para abandonar todo esto . Que nunca aceptaría la prisión de un matrimonio y mucho menos irme a vivir lejos de aquí. Por supuesto que la reina terminó enterándose . Al principio no tuvo ninguna reacción , pero sabes qué sucedió hoy ? El rey me llamó para comunicarme que la reina exige que me case! No es maravilloso ?
- Maravilloso! Felicitaciones. Te dije que iba a funcionar, o no ?
- Si , Emilie tenías razón .
- Claro. No era difícil prever este desenlace . A la reina Felipa le encanta contrariar. Siempre fue así.
- Es verdad - concordó Murie con voz menos animada. - Desafortunadamente , creo que ella me detesta, no sé por qué . Al principio hice lo posible por agradarla, pero ella criticaba todo lo que yo hacía y se burlaba de mí. Ahora no me importa más. Sólo procuro mantenerme bien lejos de su presencia y de sus criadas.
- Todo es por celos. La reina no soporta el afecto que el rey te dedica , a pesar de que él es igualmente cariñoso con sus propios hijos. Es como si cada gramo de amor que él te da a vos se lo estuviese robado a su esposa y a sus dos hijos. El rey Eduardo no es un marido muy fiel, sabes? Tal vez el recelo sea de que la atención dedicada a vos acabe transformándose en otro sentimiento.
Murie se quedó pensativa y no comentó nada más .
- Pero entonces, con quién vas a casarte? - Emilie quiso saber.
- Ah, esa es la mejor parte! Imagínate que el rey me permitió que yo misma escogiese mi futuro marido.
- No me digas!
- Pues si, ni yo misma lo podía creer.
- Por Dios, debes haber armado una escena de drama griego para que él llegase al punto de permitirte eso !
- Exactamente . Pero hice la escena para no decepcionar al rey. No quería que él se diese cuenta cuan ansiosa estoy por irme de aquí y dejar la corte de una vez.
Emilie soltó una carcajada gustosa y abrazó a Murie.
- Oh, mi amiga, si supiesen la criatura dulce que se esconde detrás de tus caprichos fingidos, se asombrarían mucho . Eres un encanto.
- Gracias, Emilie. Quiero agradecerte por todos tus consejos, que me ayudaron a sobrevivir desde que llegué al ambiente hostil de esta corte. Si no fuese por vos, creo que habría enloquecido.
- No seas tonta. Vos te ibas a arreglar muy bien sola.
- Para nada! Hubiera sido devoraba por esa gente malvada que se parecen más a una manada de lobos. Pero seguí tus consejos y cada vez que me atacan comienzo a armar un escándalo, a gritar y patalear. Entonces me dejan en paz. Ahora hasta la reina me evita por miedo a que le haga más una escena incontrolable .
- Fue la única cosa que pude sugerirte , mi querida. Sabía que vos no tenías la maldad necesaria para sobrevivir en la corte y sólo asía conseguirías zafar. La mejor cosa que podías hacer era sacar provecho del afecto del rey , fingir ser una malcriada y hacer escándalo, siempre que fueses contrariada.
- Y gracias a Dios, funcionó. Confieso que a veces hasta me resultaba divertido. Yo misma me espantaba de mi comportamiento abominable. ..
Los dos primos oían atentamente la conversación. Balan sintió que Osgoode le apretaba el brazo, pero ignoró su llamado. Lentamente corrió unas ramas del arbusto para poder ver entre el follaje a las dos mujeres conversando. Ambas eran rubias y bonitas.
Emilie estaba en adelantado estado de gravidez. El año anterior se había casado con lord Reynard, un amigo de Balan, y ambos parecían vivir muy felices. Vio cuando Murie volvió a dirigirse a su amiga.
- Crees que mi fama de caprichosa me va a impedir encontrar un marido bueno y cariñoso?
- Oh, claro que no - respondió Emilie, sujetándole la mano delicada. - Linda como eres y sabiendo que eres la ahijada favorita del rey , habrá una fila de pretendientes pidiéndole tu mano en matrimonio.
- Espero que tengas razón .
- Puedes estar segura de eso. Ahora vamos a tu cuarto. Vamos a hacer una lista de caballeros disponibles de la corte para ver cual le agrada más, que tal?
-Mira, Emilie. un par de pájaros, allí . Son mirlos negros. dicen que son un señal de suerte, sabías?
- Cuántas tonterías ... vos y tus supersticiones... - respondió Emilie riendo y tomando rumbo al castillo, seguida por Murie.
Osgoode y Balan intercambiaron miradas , cuando las muchachas se apartaron.
- Oíste eso? - balbuceó Osgoode.
- Oíste eso? - alguien repitió , como un eco, del otro lado de la cerca.
Era Malculinus que salía acompañado por Lauda de detrás de un grupo de arbustos cerca del lugar donde las amigas habían conversado. Ellos también habían escuchado la conversación.

- Oí, si. Por lo visto ella no es tan caprichosa y malcriada, como todos creen - le respondió Lauda a su hermano.
Balan y Osgoode se apartaron nuevamente detrás de las ramas que los protegían y juntaron sus cabezas para poder observar la escena sin ser vistos.
- Y todos le tienen miedo a ella por su fama de caprichosa - continuó Malculinus, bastante animado. - Halstaff inventó la excusa de que su madre estaba enferma para huir de la corte por miedo a ser escogido como candidato a marido. Harcour, por su lado , jura que va a hacer todo lo posible para evitar que ella lo elija. Estás viendo? Los hombres están huyendo de la corte como ratas abandonando un barco que se hunde. No habrá nadie para desposarla.
- Mejor así. De esa forma el camino queda libre para vos, Malculinus. Imagina cuantos privilegios vas a recibir del rey por haber desposado a su querida ahijada.
- Es verdad. Ya me lo estoy imaginando.
- Pero no vamos a cantar victoria antes de tiempo . Siempre hay hombres desesperados que cortejan a cualquier mujer aunque sea una mujer que no les agrada por su fortuna o por otros motivos oscuros.
- Ah, eso es verdad. Las tierras en Gaynor, por ejemplo, están en peligro. El necesita hallar una mujer con dinero. Viste las ropas gastadas y pasadas de moda que él y Osgoode usaban ? Yo sentiría vergüenza de presentarme de esa forma en la corte.
Balan frunció la frente , pero continuó escondido y en silencio, observando todo.
- Por mi parte, yo estoy muy interesado en Murie, Lauda. Quiero quedarme con ella y con todas las buenas relaciones políticas que ella trae consigo.
- Entonces , vamos a tener que convencerla de que eres el marido ideal.
- Lo sé , pero, cómo? Tienes algún plan ?
Una leve sonrisa se formó en los labios de Lauda al di-rigir una mirada sugestiva a su hermano.
- Si tengo uno . Viste que Murie es muy supersticiosa, no? Entonces, vamos a usar eso contra ella.
- Cómo sería eso ? Explícame .
- Aquí no. Alguien puede oírnos . Vamos a lugar más privado. Ven conmigo.
Malculinus siguió a su hermana sin contestar, tan ansioso estaba por enterarse de sus planes.
En el mismo instante en que los dos se apartaban , Osgoode se puso de pie y empujó a Balan por el brazo.
- Vamos detrás de ellos - dijo él apresuradamente. - Necesitamos saber qué están tramando. No podemos dejar que un mal intencionado cualquiera engañe a Murie.
- Pero ... - Balan hesitó.
- Apúrate. Ahora que sabemos quién realmente es Murie , no podemos dejar que ella se case con ese impresentable . Ella no se merece eso . Malculinus es un sujeto abominable, un mal parido que maltrata hasta a los animales.
- Lo sé . Ya lo vi azotando a los caballos sin piedad.
- Por supuesto que vos serías un mejor marido m para Murie, Balan. Piensa en eso . Ella puede ser la salvación de Gaynor.
- Yo? Casarme con ella?
- Claro, eres gentil y educado. Con certeza un compañero mucho mejor que ese idiota . Además , si no te casas con ella sólo te quedará lady Brigida como opción.
- Está bien. Voy a pensar en el asunto. Pero, mientras tanto , solamente a tratar de salvar Murie de las garras de Malculinus.

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