miércoles, 13 de mayo de 2009

LA CAPRICHOSA - LYNSAY SANDS - CAPITULO 1

Capítulo 1

Septiembre de 1351




Balan se movió inquietamente en la silla y sacudió los hombros con incomodidad. Carajo! Esa casaca era demasiado apretada. No había sido hecha para un cuerpo tan grande como el de él. Ella había pertenecido a su padre , era la mejor casaca que tenía y la que siempre usaba cuando iba a la corte. Pero muchos años habían pasado , y la tela se había deshilachado y estaba muy gastada en algunos lugares. Aun así, era la mejor prenda que Balan poseía. Tenía otras que le eran mas prácticas, pero estaban en condiciones aun peores para ser usadas en una ocasión como aquella.
- Mira la cara de Malculinus, con esa sonrisa afectada, parece un bobalicón.
- No sonríe. Se está riendo de nosotros. - Balan le respondió a su primo. - O mejor dicho, burlándose de nuestras ropas.
-Igualmente es un idiota - protestó Osgoode. - Parece un pavo relleno vestido de ese modo .Dime la verdad, vos tendrías el coraje de usar una capa roja sobre una casaca color verde con puños color violeta? Mi Dios, y encima se puso adornos azules y dorados, sólo le falta combinarlo con un pantalón a rayas amarillo y naranja !
Balan sacudió la cabeza negando.
- Ese sujeto se dejó olvidado el buen gusto en su casa. Es un ridículo impresentable. Aun con nuestras ropas gastadas nosotros estamos más presentables que él.
Balan suspiró, no creyendo en su afirmación. En realidad tanto él como Osgoode tenían la exacta apariencia de aquello que de hecho eran: dos guerreros pobretones que venían a la corte del rey Eduardo III en busca de una esposa rica para salvar el castillo Gaynor y las propiedades de la familia.
-Igualmente - insistió Osgoode. - Qué tipo patético! Oí decir que hasta manda a colocar rellenos de paja en la ropa para parecer más fuerte y que usa un par de medias en la entrepierna para parecer mas dotado . Pero no tienen ninguna habilidad . Y lo peor de todo, no tiene agilidad con la espada ni con la lanza . Sabes que nunca fue a la guerra?. Nosotros, por lo menos , tenemos músculos verdaderos, lo de la entrepierna.... bueno ... es lo que Dios nos dio . Pero sabemos usar armas. Además , podemos vanagloriarnos de las batallas en que participamos. Y él ni siquiera puede decir que tiene dinero, pues la fortuna es de su padre.
Balan no comentó nada, pues notó un tono envidioso en las palabras de su primo. Además, , él tampoco estaba cómodo en ese lugar. Entre tantos nobles elegantes ellos eran los dos parientes pobres invitados a la fiesta.
- Bien, pero por lo menos conseguimos sentarnos en un lugar mucho mejor - dijo entusiasmado su primo.
Balan sonrió levemente . De hecho , el lugar que ocupaban en la mesa del rey era perfecto y había sido ganado con sangre, sudor y lagrimas y, sobretodo con mucha valentía. En los últimos años, Osgoodey él habían pasado la mayor parte del tiempo, luchando contra los franceses para defender al rey. Aun estaban en Francia, después de la conquista de Calais, cuando la plaga atacó a Inglaterra. Tal vez fuese esa la única razón por la cual habían escapado de la terrible enfermedad que había diezmado a buena parte de la población inglesa. Al menos un tercio de los habitantes - incluso algunos afirmaban que era la mitad - habían muerto víctimas de la Peste Negra.
Los muertos habían sido enterrados en osario públicos y, cuando Balan había vuelto a su tierra, había encontrado la región escasamente poblada y sumergida no caos.

- Hasta al tonto de Malculinus le gustaría estar en nuestro lugar. Desde aquí podemos oír cada palabra que el rey dice. Es una recompensa muy merecida por nuestra lealtad - continuaba charlando Osgoode.
Balan no estaba tan satisfecho. Aquello que debía ser un premio, más bien parecía un castigo, porque, sentados justo allí adelante, la pobreza de sus trajes quedaba expuesta a la vista de todos. Y el rey estaría sentado muy cerca de él.
Apenas acababa de pensar en el asunto cuando las puertas del salón se abrieron con un estruendo y el rey Eduardo III entró. Era un hombre imponente de unos treinta y cinco años, alto, fuerte y se vestía con mucho lujo. Su figura era imponente.
- Robert! - el rey llamó en voz alta, al tiempo que tomaba asiento.
- Si ,su majestad - respondió el criado aproximándose con rapidez.
- Ve a buscar a Maurie.
Para sorpresa de todos, en vez de obedecer prontamente, el criado se quedó parado con una expresión de alarma- en el rostro.
- Qué pasa ? No oíste lo que tu dije, Robert? Ve a buscar a Maurie.
El criado tragó en seco y, sin decir nada salió vacilante de la sala.
Balan y Osgoode intercambiaron miradas . Ambos habían oído muchas historias sobre Maurie, la protegida y mimada del rey . Decían que era bellísima, de ojos muy azules, un cabello rubio casi dorado y una sonrisa encantadora.

El rey había quedado fascinado con ella desde el día en que había llegado a la corte siendo aun una criatura después de la muerte de sus padres, lord y lady Somerdale. También era sabido que el rey la había mimado en exceso al punto de transformarla en una muchacha insoportable. Obstinada, mimada, malcriada , caprichosa, antojadiza, temperamental, intolerable y sobreprotegida. Así era como la describían, pero de todos esos calificativos , caprichosa , se había convertido en la palabra por la cual se había hecho conocida en la corte debido a sus famosos caprichos.
Por la reacción del criado cuando lo mandaron a ir a buscarla, era
muy probable que los rumores que corrían respecto a ella fuesen verdaderos.
- Becker! - gritó el rey, en seguida a uno de sus asistentes.
- A sus órdenes, majestad .
- Mi esposa decidió que ha llegado el momento para que Murie se case.
- Ah... - el criado apenas balbuceó . - Mi Dios del cielo... - completó entre dientes.
- Entiendo tu asombro y sé que la niña no va a recibir bien esta noticia.
- Creo que no, su majestad - admitió el criado cautelosamente. - Pero la verdad es que ella ya está en edad de casarse.
El rey Eduardo suspiró profundamente.
- Es una decisión tomada , no conseguí convencer a mi mujer de demorar por mas tiempo la decisión.
- Bien ... - Becker contestó. -Quizás ella lo aceptará mejor de lo que esperamos, majestad . Como ya dije, ella ya pasó la edad en que las chicas acostumbran casarse y debe saber ese día iba a llegar ,y que se vería forzada a hacerlo. Tal vez hasta ya esté conformada con la idea.
- No seas ridículo. Aquí siempre le hemos dado todo lo que ella ha querido y jamás la forzamos a hacer algo que no deseaba. Por qué aceptaría que las cosas cambiasen?
- Eso es verdad, mi lord . Y, por lo que me consta, lady Murie no desea casarse. Ha dicho eso muy claramente en diversas ocasiones.
El rey sacudió la cabeza con desánimo.
- Esta no va a ser una conversación tranquila. Murie es una muchacha encantadora, pero puede ponerse bastante... difícil, a veces .
- Efectivamente, mi lord ...
- Quédate cerca , Becker. Puedo necesitarte.
Osgoode codeó el brazo de Balan insistentemente.
- Oíste eso? - cuchicheó al oído de su primo.
- Claro que si. Por lo visto la caprichosa va a ser forzada a casarse.
- Exactamente. Y ella es muy rica - Osgoode continuó .
- No me digas que estás pensando que yo...
- Ella es muy, pero muy rica, telo repito. Y nosotros precisamos de una novia rica para devolver al castillo Gaynor su antiguo esplendor.
Desafortunadamente el castillo necesitaba urgentemente de fondos para restaurarlo de la ruina. La peste negra, que se expandía por Europa, había llegado allí matado a casi todos los criados da propiedad y buena parte de los habitantes de la aldea cercana. La enfermedad había sido cruel, matando sus víctimas por infecciones y brotes de fiebre muy alta.
Los pocos sobrevivientes o habían huido por miedo, o en busca de un lugar mejor para se recomenzar sus vidas. Desesperados por conseguir mano de obra, muchos patrones ofrecían altos salarios a cualquiera que estuviese dispuesto a trabajar.
Gaynor había sido una propiedad muy próspera. Pero el padre de Balan, había gastado una fortuna construyendo cosas innecesarias, como un lago para criar peces, por ejemplo.
Había siso eso y una prolongada estación de lluvias, antes de la plaga, lo que había contribuido todavía más a agotar los recursos financieros.
En esas condiciones, cuando la peste llegó, Gaynor no contaba con fondos para pagar salarios tan altos como los que ofrecían los propietarios más ricos. Por eso, no había gente suficiente en la propiedad para hacer la cosecha en las plantaciones. La mayor parte de los granos se había podrido en los campos, trayendo una ruina aun mas grande a la propiedad. La situación era desesperante.
Para empeorar las cosas, el padre de Balan había fallecido con la enfermedad , dejando como herencia el título de nobleza, el castillo y las tierras, así como los pocos criados que quedaban y una avalancha de problemas. Ahora las esperanzas de recuperar el legado estaban sobre los hombros de Balan.
- Espera un poco, Osgoode. Qué quieres decir con "nosotros"? Soy yo quien está necesitando una novia rica y soy yo quien va a tener que convivir con esa mujer por el resto de mi vida. Y ni por un instante he considerado la idea de tener por esposa a la mimada ahijada del rey .
- Sé que no sería nada fácil, pero debemos ser mas flexibles en momentos de necesidad, verdad ?
- Y sigues hablando en plural! . Soy yo quien tendrá que soportar a la malcriada, vos no estás incluido.
- Pero ella no puede ser tan insoportable. En todo caso, vos podrías desposarla, llevarla ala cama primero y después... pasar todos los días con nosotros , los hombres, bien lejos de ella.
- Y tener que aguantar sus reclamos y llantos todas las noches?
- Exactamente. Pero - y aquí va el truco de mi plan- ella no podrá reclamarte si la mantienes muy ocupada y entretenida en la cama, sé que entiendes a que me refiero . Eso no sería tan malo para vos. Después de todo , dicen que la muchacha es muy bonita.
-Por supuesto . De otro modo el rey no estaría tan encantado con ella. La caprichosa llegó aquí sonriendo toda encantadora con sus bucles dorados y sus ojos azules. Ella hizo lo que quiso de él. El rey nunca fue capaz de negarle nada. Por eso se transformó en la muchacha caprichosa e insoportable que es hoy en dí . Santo Dios, Osgoode, no es posible que
quieras a alguien así viviendo en Gaynor.
- Querer... como quien dice querer o desear , no quiero, pero...
- No hablemos ni una palabras mas. Esto está fuera de cuestión . Además, , por lo que dicen ella es insolente, y comenzaría por reírse de mis ropas. El mismo rey jamas la dejaría casar con un sujeto cuyas propiedades están en un estado tan lamentable. Él quiere lo mejor para su queridita ahijada, o sea, el noble más rico, mejor presentado y más poderoso que exista sobre la Tierra. No un barón pobretón como yo, con una enormidad de tierras improductivas y cero centavo para mantenerlas.
- Si... creo que tienes razón . - Osgoode acabó por concordar. - Pero recuerda que no será fácil encontrarte una prometida que tenga los recursos necesarios para volver a levantar el castillo de Gaynor.
Desanimados, los dos hombres se quedaron pensativos y en silencio hasta que las puertas del salón se abrieron y el criado Robert entró acompañado de una jovencita rubia. Balan contuvo la respiración al ver
por primera vez a lady Murie Somerdale, la famosa Caprichosa . Él rara vez frecuentaba la corte. Sólo iba a allí en ocasiones especiales cuando su presencia como caballero y miembro de la Orden Jarreter era requerida.
Ahora no lograba sacar sus ojos de aquella beldad . Los famosos bucles rubios formaban un marco ideal para el rostro angelical y los ojos azules, del mismo tono del vestido. Su nariz, delicadamente respingada, sus mejillas rosada, su piel blanca destacaban sus labios carnosos y tentadores, transformándolos en una invitación a besos apasionados. La sonrisa dulce hacía todavía más difícil creer que aquella criatura pudiese ser tan desagradable como la describían.
Ella atravesó la sala con pasos lentos y elegantes. Balan se preguntó por cuanto tiempo duraría aquella calma cuando ella supiese que había sido llamada para ser informada de que debía casarse.
- Buen día - ella saludó al rey con una voz suave y melodiosa.
El rey abrió una sonrisa , pero en seguida asumió un aire más serio. con certeza se sentía culpable por anticipado ante las novedades que tendría que anunciar a su protegida.
- Buen día , Murie. Espero que hayas dormido bien.
- Por supuesto que si, mi lord. Después de todo tengo a cama más caliente y mullida de todo el castillo.
- Siempre le damos el mejor lecho a las damas especiales - concordó el rey Eduardo.
- Querías hablar conmigo, mi Lord ?
El rey no respondió de inmediato. No lograba mirar a Murie de frente y desviaba la cabeza en dirección al noble que estaba a su lado.
- Levántate de ahí, Abernathy. Dale tu lugar a ella. Necesito tener una conversación con mi ahijada - el rey ordenó.
El noble caballero velozmente se levantó y fue conducido por un criado hasta otro lugar vacío más lejos. El rey no lograba articular las palabras. Le lanzó una mirada a su asistente Becker como pidiendo ayuda.
- Prefiere que yo haga el comunicado, mi Lord ? - este preguntó con humildad.
- Si , lo prefiero - respondió Eduardo.
- Muy bien , lady Murie. nuestro rey le pidió que viniese aquí para informarle que ha llegado el momento de casarse e iniciar su propia familia.
Para asombro de todos, la muchacha al principio no demostró ninguna contrariedad. Hasta parecía estar agradablemente sorprendida con la noticia. Pero instantes después, su semblante se cerró y ella frunció los labios.
- Debes estar bromeando, Becker. El rey sabe perfectamente que no tengo ningún deseo de casarme ni de dejar esta corte. Por qué él me forzaría a hacerlo? Soy su ahijada predilecta a quien siempre estimó y cuidó como su joya mas valiosa. El ha perdido su afecto por mí y ahora quiere verme lejos de aquí para que no lo moleste más?
El rey Eduardo continuaba con cabeza gacha, sin decir nada.
- Por supuesto que no se trata de eso, mi lady. Su majestad continua teniéndola en su mas alta estima y, si determinó que se case, fue únicamente pensando en su propio bien.
Murie parecía a punto de gritar y, anticipando un escándalo, el rey por fin intervino.
- Felipa está en una posición irreductible y su palabra final es que
debes casarte. Según ella, yo soy un egoísta por querer mantenerte aquí en la corte, impidiendo que sigas el curso natural de tu vida con un marido e hijos. Lo siento mucho, querida, pero la decisión ya está tomada y no hay nada que pueda hacer para revertir la situación . Si no lo aceptas, mi vida se convertirá en un infierno - el rey explicó como si quisiese disculparse.
En seguida se enderezó y anunció con voz firme para que todos en la sala pudiesen oír.
- Yo soy el rey, mi palabra es ley y digo que vas a casarte.
La Caprichosa miró al rey sin saber cómo responder. De repente enterró su rostro entre sus manos y comenzó a llorar. No era un llanto suave y femenino, sino un llanto convulsivo, fuerte, tan fuerte que hasta daba la impresión de estar actuando en una tragedia griega. Pero Balan sabía que no era así.
El ignoró la mirada desconfiada que Osgoode le dirigía y continuó mirando al rey. A su vez, el rey Eduardo no parecía muy sorprendido con la escena. Ya estaba acostumbrado a ese tipo de demostración. La muchacha hacía escenas de esa clase por los motivos más variados. De cierta forma, hasta se sentía algo tranquilizado al ver que ella se disgustaba tanto por tener que apartarse de él. Mientras tanto , Murie continuaba llorando , reclamando y sollozando ante las miradas de asombro y de fascinación de todos los presentes.
- Vamos, vamos - dijo Eduardo por fin, palmeandole la espalda . - Sé que no va a ser fácil estar lejos de nosotros. También nosotros vamos a extrañarte mucho . Pero ahora para de llorar , mi querida. Eso no te hace bien.
Murie paralizó su cuerpo, pero continuó con el rostro enterrado entre sus manos, aullando en una llanto impresionante, el más ruidoso y escandaloso que Balan jamás hubiese presenciado.
Viendo que sus palabras de consuelo no servían de nada , el rey Eduardo resolvió intentar convencerla por medio del soborno.
- Por favor, no te desesperes. Vamos a encontrarte el mejor marido de toda la región, lo prometo... y también vamos a encargar el vestido de novia mas lindo del reino ... sin mencionar la fiesta de bodas que será digna de cuento de hadas... Si prefieres, te dejaremos que elijas al hombre que quieres como marido.
Poco a poco los sollozos fueron diminuyendo hasta detenerse por completo. Entonces ella levantó los ojos todavía llenos de lágrimas hacia el rey y balbuceó :
- Está bien. .. como quieras, mi lord.
Se levantó tambaleante y, cubriendo el rostro con las manos, salió rápidamente del salón , golpeando la puerta.
El rey suspiró profundamente y finalmente encaró a todos los que estaban sentados a la mesa. El generoso banquete estaba ser-vido y se enfriaba sin que nadie se atreviese a tocar la comida antes que el rey lo hiciera. Pero él súbitamente se levantó.
- Perdí el apetito - dijo , dirigiendose a la puerta. - Ven conmigo, Becker - el rey ordenó al salir de ella sala.
Cuando la puerta se cerró, Osgoode miró a Balan con un aire confundido.
- Ahora podremos comer? O tenemos que dispensar la comida sólo porque el rey no tiene hambre?
El ataque de histeria de Murie no había disminuido el apetito de ellos, pero mirando a su alrededor , vieron que los demás invitados comenzaban a levantarse y a dejar el recinto. Nadie sabía muy bien como actuar en esa circunstancia. Entonces , decidieron que era mejor matar el hambre en alguna posada de la ciudad que arriesgarse a ofender al rey.
- Estaba pensando - dijo Osgoode cuando caminaban en dirección a los establos. - Tal vez tengas razón y Murie no sea la tabla de salvación que precisamos.
- Yo también creo eso - concordó Balan, empujando a su primo en dirección al jardín y alejándose del establo. Osgoode hablaba demasiado y no era nada discreto. Se iban a discutir el tema era mejor que lo hiciesen bien lejos de los establos y de los oídos de toda aquella gente, que estaban buscando sus caballos.
- Qué mujercita mas caprichosa! Ni se te ocurra casarte con esa loca, primo - continuó Osgoode mientras se alejaban de los otros invitados. - En verdad hasta dudo que ella siquiera te miraría. Mimada como es, nunca se fijaría en vos. Creo que es preferible pasar hambre en Gaynor que aguantar las mañas de esa mujer. Viste la escena que armó, llorando como si estuviese siendo atacada?
Murie era - sin duda - mimada, pero Balan consideró una falta de respeto llamarla loca. Ya le iba a llamar la atención a Osgoode sobre eso cuando recapituló mentalmente la escena que habían presenciado y llegó a la conclusión de ese término era adecuado después de todo .
- Pero no te sientas mal, Balan. Hay muchas otras damas en la corte con quienes puedes casarte. Qué tal si hacemos una lista? Déjame ver...
Se sentaron en un banco de piedra en un rincón del jardín. El asunto era importante y necesitaba ser discutido. El estomago de Balan gruñía de hambre, pero todavía iba a tener que esperar para conseguir una comida.
- Lady Lucinda, por ejemplo. Es bonita y parece que está bien económicamente.
- Esa no - respondió Balan meneando la cabeza. - Oí decir que va a casarse con Brambury. Las familias ya están negociando el contrato de matrimonio.
- Un pena... qué tal lady Julia? Dicen que ella es un poco temperamental, pero tiene una bella estampa y una fortuna más que interesante .
- Peste!
- Espera, Balan. Tal vez el genio de ella no sea de los mejores, pero llamarla peste...
- No dije que era una peste. Me estaba refiriendo a la peste negra. Ella murió con la peste, no te contaron ?
- Oh, no lo sabía. Y, qué tal lady Alice?
- Se Casó con Grantworthy el mes pasado.
- Mierda, tampoco sabía eso. Lady Helen...
- Otra que murió con la peste . Mira, Osgoode, creo que es mejor que nos restrinjamos a los limites de la corte.
- Entonces son apenas tres.
- Tres? Pensé que sólo eran dos: lady Jane y lady Brigida. Me faltó alguien?
- Si . Te Faltó Lauda.
- Qué ?! La hermana de Malculinus? Santo Dios, ni pensarlo!
- Entonces son sólo dos.
- Lady Jane no es una buena candidata, Osgoode. Hay rumores de que ella tiene un amante secreto.
- También oí algo parecido. Hasta dicen que ella puede estar embarazada. Mejor sacarla de la lista. Entonces sólo nos queda lady Brigida. Pronto, te vas a casar con ella!


Balan miró a su primo con desánimo. La muchacha era de terror . Grandota como un caballo y con una voz aguda, hablaba a los gritos y tenía una risa escandalosa. Sería como casarse con un engendro que era cruza de equino con hiena y gallina.
- Emilie! Dónde estás? Estuve buscándote por todas partes.
Balan y Osgoode se miraron entre sí . La voz femenina venía desde atrás de los arbustos que rodeaban el banco donde estaban sentados.
- Ah, Buen día , Murie. Estaba aquí sentada, descansando un poco.
- Parece que te quedaste dormida.
De inmediato los primos se dieron cuenta que era la Caprichosa hablando con alguien. Se reía alegremente y su tono era exultante.

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