domingo, 17 de mayo de 2009

LA CAPRICHOSA - CAPITULO 6

CAPITULO 6


La puerta se abrió levemente y Cecily entró trayendo una fuente con agua limpia.
- Durmió bien, mi lady?
- Si. Muy bien - Murie respondió , aproximándose al estante
cerca de la ventana.
- Y, soñó con alguien?
Murie no respondió . Recordaba haber conversado con Cecily sobre la superstición de Santa Inés. Peor no recordaba si le había contado que había comido la carne.
- Soñó , verdad, mi lady?
- Soñé - le confirmó Murie, dándose cuenta que a esa altura toda la corte ya debía saber lo que Lauda había hecho la noche anterior. Ya podía prever que los comentarios y chismes estarían volando por el palacio , del cocinero a los comensales que habían presenciado la conversación.
- Ay qué bueno ! Cuénteme todo. Cómo era él ? Guapo? Alguien que mi lady ya conoce?
- Era un hombre muy atractivo.
La imagen de él no se borraba de su cabeza. Su rostro era fuerte y atractivo, con ojos marrones miel muy intensos. Su nariz afilada formaba perfecta simetría con su boca tentadora que besaba tan ardientemente ....
Murie nunca había sido besada antes y sólo ahora se daba cuenta / cuánto se había perdido. A pesar de haber sido un sueño, había sido la experiencia más placentera que jamas hubiese tenido en toda su vida. Enderezándose, Murie procuró disimular lo que estaba sintiendo y trató de cambiar de tema .
- Encontré una cadena con una cruz tirada en el suelo. Está encima de la mesa. Fíjate si es tuya, Cecily.
La muchacha obedeció, examinando la pieza.
- No, mi lady, no es mía.
- Fue lo que pensé .
Por un instante Murie se preguntó si aquello podría pertenecer al hombre con quien había soñado. Y si en vez de un sueño, no había sido un hombre de carne y hueso quien la había besado? No, era imposible. .. sabía que una presencia tan arrebatadora como esa sólo podía existir en un sueño, pero no podía explicar la presencia de esa joya.
- Tal vez alguna criada la haya dejado caer mientras limpiaba el cuarto . O quizás, estaba entre una pila sabanas limpias y se cayó sin que nadie lo notase, mi lady.
- Debe ser eso. Déjala ahí que le voy a pedir a Becker que verifique con los criados si alguien perdió una cruz.
Cecily volvió a colocar la cadena en su lugar, dándose vuelta para comentar:
- El hombre del sueño hizo o dijo algo ?
Por suerte, Murie estaba con las manos cubiertas por la toalla humedecida, entonces la criada no notó su súbito temblor.
No planeaba responder a esa pregunta, además, inclusive ya se había arrepentido de haberle contado. Quería guardar ese maravilloso recuerdo para sí misma y no compartirlo con nadie más .
- No, Cecily. No hizo ni dijo nada. - Murie mintió. - Y ahora, vamos a cambiar de tema . Por favor, ven a ayudarme a ponerme la ropa. Quiero bajar pronto, estoy hambrienta.
Un poco decepcionada, Cecily ayudó a Murie a prepararse y después la acompañó hasta la puerta.
Emilie y su marido, lord Reginald Reynard pasaban por el corredor en el momento en que Murie salió de sus aposentos.
- Buen día , Murie! Estás mejor? - preguntó Emlie.
- Estoy bien, gracias. - ella sonrió para ambos. Lord Reynard era un hombre alto, fuerte y atractivo . Él y su esposa formaban una pareja envidiable, pues el amor que sentían el uno por el otro resultaba evidente por la manera en que se miraban o caminaban tomados de las manos. Era con ese tipo de hombre que a Murie le gustaría de casarse, anhelaba tener la misma suerte y felicidad de su amiga.
Los tres descendieron , conversando animadamente por las escaleras, hasta llegar al salón donde la primera comida del día comenzaba a ser servida. Reynard las acompañó hasta sus lugares y, besando a su esposa en la mejilla, pidió permiso para ir hablar con uno de los otros caballeros. Emlie sonrió viéndolo apartarse .
- Ya sé, él va a comenzar a discutir de política y estaremos terminando el desayuno cuando él vuelva.
- Y no te molesta eso?
- Ni un poco. - Emilie respondió alegremente. - Rara vez venimos a la corte y es bueno que él se divierta cuando está aquí. El pobre ha trabajado tanto desde que la peste negra nos atacó .
Comprensivamente, Murie asintió con un gesto de su cabeza. La propiedad rural de Reynard, donde quedaba su castillo, había salido mejor que otras propiedades, pues no habían perdido tanta gente con la peste .
Aun así, la peste había sido una catástrofe y Murie se había preocupado mucho por su amiga durante ese terrible período.
Reginald también había temido por su esposa, principalmente después de saber que ella estaba embarazada. Si la peste se llevase a su mujer y a su hijo, jamás lograría recuperarse.
- Además - continuó Emilie - creo que él se aparta para darme la oportunidad de conversar a solas con vos. Él sabe cuánto aprecio nuestra amistad y cuan ansiosa estoy por hablar con vos.
Murie sonrió y abrazó a su amiga.
- Yo también , Emilie. No veo la hora de podamos estar un poco juntas. Sos la única persona a quien considero e mi familia.
- Habla mas bajo... Si el rey te oyese decir algo así va a sentir muy amargado.
- Es verdad.
Murie miró a su alrededor para estar segura que nadie la había escuchado. La última cosa que quería en el mundo era ofender o amargar al rey. A su manera, él había sido bueno con ella y se sentía agradecida por todo lo que había recibido .
Pero el rey rara vez estaba cerca , dejandola sin mucha compañía o asistencia. Murie lo veía más como un tío distante mientras que Emilie era para ella como una verdadera hermana.
- Y entonces, pudiste dormir? Soñaste finalmente con el fantástico caballero con quien te vas a casar? - Emilie bromeó.
Antes que Murie lograse responder, Cecily la interrumpió :
- Ah, soñó ! Si ! Y fue un hombre muy guapo!
Incrédula, Emilie abrió los ojos con asombro.
- Es verdad?!
- Tonterías ... fue sólo un sueño - dijo Murie, roja de vergüenza, tratando de cambiar de tema . - Crees que a Reginald no le importa que estemos tanto tiempo así, conversando?
- No, no, no. Nada de disimular. Cuéntame con detalles como fue ese sueño. Cómo era él ? Es alguien conocido? - insistió Emilie.
Murie respiró profundamente .
- No, nadie que yo conozca...
- Pero era guapo?
- Si. Muy atractivo.
- Vamos, queremos más detalles... - pidieron Cecily y Emilie al mismo tiempo.
- Bien. .. tenía cabellos muy oscuros... creo que negros y se parecía a... a ese hombre ! - Murie murmuró asustada, señalando a el hombre que acababa de ver, sentado del otro lado do salón , vistiendo una casaca azul.
Murie contuvo la respiración extasiada y se quedó mirando fijamente ese hombre.
El sueño se había desarrollado en su cuarto, pero no había casi nada de iluminación , por eso no había logrado definir las líneas de su rostro tan bien como las veía en ese momento. Ahora que estaba tan cerca que estaba muy segura que era el mismo hombre con quien había soñado.
El tenía los mismos cabellos negros, podía sentirlos nuevamente rozándole la piel delicada. Los hombros musculosos eran los mismos a los cuales se había agarrado en las penumbras. Era él, sin duda. Y era un hombre magnífico.
- Se Parece a quién ? - indagó Emilie.
- A ese de allí, el de casaca azul. - ella susurró, sin desviar la mirada . - Está viendo a ese muchacho de cabellos negros, hombros anchos y labios suaves.
- Labios suaves? Cómo lo sabes?
- Bien, por lo menos en el sueño los labios de él eran suaves, cuando me besó. Suaves, pero firmes.
Emilie la miró con asombro por un instante para después declarar.
- Es lord Gaynor - dijo Emilie bajito.
- Gaynor... - Murie repitió .
Era un bello nombre, fuerte y glorioso, como su poseedor.
- Ahora exijo que me cuente todos los detalles - su amiga exigió. - quiero saber cómo fue tu sueño, de principio a fin, por favor.


- Ella te vio !
- De qué diablos estás hablando? - Balan le preguntó a su primo, quien jadeando, se sentó a su lado en la mesa, trayendo la novedad.
- De lady Murie. Estaba pasando cerca de ella cuando la oí decirle a lady Reynard que vos eras el hombre con quien ella había soñado. Por qué no me contaste nada? Por que no dijiste que ella te había visto ?
Preocupado, Balan se acomodó en la silla.
- Porque esperaba que ella se habría olvidado de todo, cuando se despertase.
La declaración no era del todo mentirosa. En realidad la parte más racional y honrada de su personalidad anhelaba que Murie se hubiese olvidado de los acontecimientos de la noche anterior. As podría intentar conquistarla sin usar ningún truco vil . Pero, por otro lado, ansiaba para que Murie se acordase de todo y exigiese casarse rápidamente. Era lo que más quería para poder tenerla desnuda y apasionada en sus brazos.
- Y hay más, señor escondedor - continuó Osgoode. -Me di cuenta que Lauda también oyó las confidencias de Murie a Emilie y en seguida salió corriendo para ir hablar con su hermano.
- Es verdad ?
- Si. Mira, los dos están conversando justo allí - completó Osgoode, señalando al otro lado del salón , donde Malculinus Aldous oía atentamente lo que Lauda le decía.
Ella parecía muy contrariada, pues hablaba y señalaba en dirección a Balan, quien orgulloso, sonreía en respuesta. No era que se sintiese feliz con lo ocurrido. Pero, que quedase claro que sabía de sus planes perversos y que haría cualquier cosa para impedirlos.
-Crees que van a revelar lo que de hecho sucedió ? - Osgoode estaba muy agitado.
- Es muy probable , o llegarán muy cerca de la verdad. Los hermanos Aldous dejarán de mirarnos y volverán a cuchichear.
- Mira, Balan, están tramando algo nuevamente !
- Carajo ! Qué será que están planeando esta vez?
- Ya vamos a saberlo - le aseguró Osgoode. - Mandé a mi paje a espiarlos.
Balan recorrió el salón con la vista y vio al muchacho, sentado con las piernas cruzadas, jugando con un perro. Nadie le prestaba atención o parecía notar su presencia allí.
- William es un buen muchacho.
- Si, lo es - concordó Osgoode. - Y también es muy eficiente en estas cuestiones. Te aseguro que en poco tiempo vendrá a contarnos palabra por palabra todo lo que oyó .
Balan sacudió la cabeza , volviendo su atención para a la bandeja llena de panes y quesos que tenía delante de si.
- Y, entonces? - continuó Osgoode. - quieres decir que después de todas tus declaraciones , afirmando que nunca te rebajarías al mismo nivel de Malculinus, acabaste dejando que Murie te viese y encima la besaste . Es muy interesante...
- No era lo que planeaba hacer.
- Lo Sé... pero ya que estabas allí, aprovechaste la oportunidad, no fue así ?
- Sólo hice eso porque ella se despertó cuando yo estaba intentando .... cubrirla ... mejor ... con el camisón .
- Ah - murmuró Osgoode con una expresión de descrédito. - Y por qué diablos ese camisón no la cubría bien ?
- Eh .... porque ella se movió mucho mientras dormía... es un cuento muy largo ... que no vale la pena ... Pero puedes decirme cuál es el motivo del tono irónico que usas?
- Es una impresión suya, primito . Me resulta divertido verte así tan ... tan... incómodo . - Osgoode respondió con una carcajada. - Pero lo que importa es que ahora estamos salvados. Porque conquistaste a la muchacha. Además, ella estaba muy entusiasmada cuando le describía "el sueño" a Emilie.
- Si ? Qué oíste ? - exclamó Balan alarmado, preguntándose si ella se recordaría los detalles do que había sucedido. Murie recordaría vagamente haber sentido unas manos fuertes acariciándole los pechos?
- Oí detalles de un abrazo muy ... calurosos, chispas de pasión aquí y allá y besos ardientes .


- Bien. .. - dijo Emilie. - Parece que el rito de Santa Inés después de todo ...
- Funcionó , si. - la interrumpió Murie.
- Dejando esa tonterías de superchería de lado, el hecho es que lord Gaynor es un caballero valiente, un buen hombre . Reginald lo estima mucho y el rey lo tiene en alto concepto.
- Qué perfecto. Esa es una buena señal. Confío en la opinión de tu marido y, si el rey también lo aprecia seguramente no se opondrá a nuestro matrimonio.
- Es verdad. Sé que él luchó al servicio del rey en las batallas de Crecy y Calais. Dicen que es un guerrero muy valiente.
Murie sonrió satisfecha con la información. Contar con un hombre habilidoso en el uso de la espada para defender su hogar sería muy bueno .
- Nunca oí decir que él maltratase a alguien, hombre, mujer, criatura o animal - continuó Emilie. - todo indica que es una persona justa y honrada en todo lo que hace.
- Eso es muy importante.
- Hay rumores de que el castillo de los Gaynor sufrió gran-des bajas con la peste negra. Sé que el padre de él estaba entre los muertos y le dejó a Balan muchos problemas con la herencia.
- Balan?
- Si. Así es como él se llama.
- Balan... - Murie repitió lentamente.
El nombre le parecía sonoro y agradable. Balan y Murie... Los nombres pegaban.
- Entiendo que él esté pasando por dificultades económicas por el momento, pero estoy segura que es apenas una situación temporaria - continuó Emilie, mordiéndose el lado .
- Mis padres me dejaron una buena fortuna y la falta de dinero no será un problema - Murie concluyó , cerrando la cuestión .
Su mente se fijó nuevamente en los nombres. Lord Gaynor, Balan Gaynor. Balan y Murie. Lady Gaynor, pensó ella con una sonrisa en los labios, imaginando como sería el castillo de la familia. A dónde quedaba el castillo de los Gaynor? Esperaba que fuese en algún lugar cerca del agua Y no muy lejos de las planicies, pues ella adoraba agua.
- Dónde queda el castillo? - Murie preguntó.
- Al norte. Creo que en el litoral, mas no tengo certeza. Sólo sé que hay un río que pasa cerca . - respondió Emilie. - Lo más importante es que queda suficientemente lejos de aquí para que no te fuercen a visitar la corte con mucha frecuencia.

- Eso definitivamente me agrada.
La vida que llevaba en la corte era de hecho odiosa, llena de maledicencias e intrigas. No veía la hora de alejarse de todo eso.
- Hum... ahora sólo resta saber si ustedes dos de hecho ... pueden formar una pareja.
Murie inclinó la cabeza asintiendo. No quería parecer ansiosa con la perspectiva. Y mucho menos, desesperada. Miró nuevamente al hombre que el destino posiblemente le había designado como marido. Balan conversaba animadamente con otro hombre sentado a su lado, que también era atractivo, pero sin comparación. Su rostro era más pálido y su cuerpo no tan musculoso.
- Quién es el otro caballero?
- Es Osgoode. Son primos y lucharon juntos en Francia. Fue una suerte que estuviesen lejos y escapasen de la peste. Reginald también lo estima mucho.
- Qué bien . Él también vive en el castillo. Gaynor?
- Si. Osgoode perdió a sus padres cuando era muy chico, por eso fue criado en Gaynor . Él y Balan son como hermanos .
- Ah, y el resto de la familia?
- La madre murió durante el parto de su hermana menor y el padre falleció recientemente. Ahora ambos son huérfanos.
- Igual que yo - dijo Murie, con el corazón apretado pensando en la hermana menor.
Aunque esa niña tenía la suerte de poder contar con un hermano mayor para protegerla. Murie, por el contrario, se había quedado absolutamente sola después de la muerte sus padres.
Y era cierto que el rey y la reina la habían acogido como ahijada y por suerte había logrado conquistar el afecto de su padrino. Pero era la atención de la reina lo que Murie realmente anhelaba. Lo que más le hacía falta era el cariño y el apoyo de madre, cosas que el dinero del rey jamás podría comprar. Tal vez pudiese darle a la hermana de Balan aquello que a ella tanto le había faltado.
- Cómo se llama ella?
- Creo que Juliana. Entonces, Murie, estás preparada?
- Preparada para qué ?
- Ora, para encontrarlo.
- Qué ? Mas ahora? así, de repente?
- Cuanto antes mejor. - Emilie se rió y explicó pacientemente - Así puedes decidir si él le agrada o no. Si te gusta podrás encontrarlo más veces. En caso contrario, no perderás más tiempo y podrás buscar otro pretendiente.
-Pero ... pero , mira como estoy ... - dijo Murie, mirando su vestido sencillo sin ningún adorno.
Si hubiera sabido que iba a encontrarse justamente ese día con el hombre del sueño se habría ocupado más de su apariencia.
- Tonterías . Estás muy bien. Ahora ven. Balan ya estuvo en nuestra residencia. Visitó el castillo Reynard cuando volvía de Francia. Por lo tanto , no es nada extraordinario si voy allá a saludarlo.
- Oh, está bien. .. - Murie aceptó.
Tenía un ataque de pánico cuando finalmente se levantó para seguir a Emilie y atravesar el salón .

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