sábado, 4 de abril de 2009

EL CONDE VIRGEN - TORI PHILLIPS - CAPITULO 11

CAPÍTULO 11


Alicia se despertó mucho antes que el gallo del gallinero anunciase el inicio de un nuevo día. Quien quiera que le hubiese escrito la perturbadora carta tenía que ser detenido! Si sospechase que existía un admirador secreto, aunque ella nunca hubiese incentivado las atenciones de nadie , Thomas la expulsaría inmediatamente de Wolf Hall . Ella se detuvo en la última línea del mensaje. Las palabras calentaron su corazón solitario, a pesar de la ansiedad que le despertaba su autor anónimo.
Basta! No importaba cuan cautivantes fuesen las declaraciones escritas en el; papel, no cedería a la tentación que subyacían a ellas. Después de remover las brasas en la chimenea, Alicia abolló la carta y la lanzó al medio de las llamas. En segundos, la carta estalló en llamas, sólo para convertirse en cenizas grises.
Apartando de su mente todo pensamiento relacionado a un ardiente amante anónimo, Alicia acomodó la falda de lana gruesa sobre su camisa y su enagua. Luego, amarró las cintas del corset y cepilló vigorosamente sus cabellos, los cuales sujetó en una trenza que prendió en lo alto de su cabeza. Con el delantal atado a la cintura, se aprontó para enfrentar un día más en la cocina, la despensa, la destilería y la huerta de Wolf Hall.
Antes de dejar su suntuosa habitación, examinó el trabajo que había hecho con la bandera Cavendish. El lavado la había dejado más limpia de lo que esperaba. Por la tarde, haría los remiendos necesarios. Sonrió al imaginar la sorpresa que Thomas tendría al llegar a su casa. Si Dios quería, el salón, el vestíbulo y las cocinas estarían brillando para recibirlo. Pero no se atrevía a invadir los aposentos de él.
En cuanto a Isabel, esa odiosa mujer podía hacer lo que bien se le antojara con su propia habitación. Por otro lado esperaba que la preceptora de Mary fuese mas ordenada que su pupila. Había simpatizado con a señorita Genevieve. Y reconocía que Mary era un tornado. Lo que esa chica necesitaba eran desafíos para su mente brillante.
Con un suspiro, Alicia cerró la puerta atrás de si. Intentaba no recordar las palabras dulces que había quemado en la chimenea. Todavía pensando en el autor desconocido, casi se tropezó con Audrey, quien fregaba los escalones de piedra que llevaban a la cocina, dos pisos mas abajo. Alicia la Observó. Tal vez esa criada astuta supiese algo sobre su misterioso admirador de las cartas.
- Buen día, Audrey! - Alicia la saludó, sonriente. - Trabajando tan temprano? Espero que ya hayas desayunado ...
La criada se sentó sobre sus talones y secó sus manos enjabonadas en el delantal.
- Si, ya comí. En verdad, terminé las sobras de la cena de ayer. Fue una comida principesca la que preparó. Hacia mucho tiempo que no comía algo tan delicioso... - Audrey se lamió los labios con el delicioso recuerdo.
Alicia se llenó de placer ante los elogios de la muchacha.
_Muchas gracias . Voy a probar otras recetas para la cena de esta noche.., si Konrad no se opone.
La criada abrió enormemente sus ojos castaños.
_Oponerse? Pienso que él ya está esperándola ansiosamente . - Audrey soltó una risita .
Alicia sonrió .
_ En ese caso, me voy yendo. - Bajó dos escalones y fingió recordar algo. - Oh, Audrey, una cosita más una ...
La muchacha parpadeó , desconfiada.
- Si, mi lady ?
Alicia sonrió para tranquilizarla.
_Es que... todavía no conozco a todos por su nombre. Ayer vi a alguien cerca de la puerta de mi cuarto , pero no sé quien era. Viste a alguien en ese corredor ayer?
Audrey se mordió el labio mientras pensaba . Alicia contuvo el aliento . Rogaba que la criada hubiese visto al misterioso autor de las cartas de amor. Rogaba también para que la muchacha dijese la verdad.
_ Le falta algo del cuarto ? - preguntó Audrey aprensivamente.
Alicia agrandó su sonrisa.
_ No, no es nada de eso. Sólo me quedé curiosa por saber el nombre de él. - Alicia Fingió perder interés. - Bien, lo veré de nuevo, en cualquier momento...
La criada relajó sus hombros.
- Solamente vi a Andrew aquí arriba ayer a la mañana . Fue poco antes de que partiera a cazar con mi lord . Creo que él estaba golpeando en su puerta. ..
Alicia sintió que su corazón se hundía. Pero logró mantener la sonrisa.
- Pensándolo bien, creo que era Andrew, si , ahora que lo mencionas.
Entonces Audrey aflojó su lengua:
- Era Andrew. Yo misma le dije que usted estaba en la cocina. Entonces, él se rió y me pellizcó el ... - Audrey se calló enrojeciéndose como un tomate.
Alicia contenía una indignación creciente. Se podía imaginar en que lugar el escudero lascivo había pellizcado a la criada . Pero disimuló su ira.
- No vi a Andrew en la cocina.
- Creo que él no fue allá - replicó Audrey. - dijo que no necesitaba hablarle personalmente. él me besó... o mejor dicho , me deseó Buen día y partió. - Ella soltó otra risita. - Andrew es un descarado , mi lady, si no le molesta que hable así. El Vive seduciendo a las muchachas...
Alicia apretó los dientes.
- Si , parece simpático. Gracias, Audrey, fuiste muy útil.
Huyendo de la conversación, Alicia prácticamente voló escaleras abajo.
Al final del primer tramo, Alicia paró y esperó que su corazón volviese al ritmo normal. Por supuesto, tenía que ser Andrew Ford. Ya debía haber escrito miles de cartas de amor, a pesar de su corta edad. El jovencito libidinoso se atrevía a cortejarla a espaldas de su amo, al mismo tiempo que seducía a Audrey.
Alicia se estremeció al imaginar la reacción de Thomas si descubriste la perfidia de su escudero. Ella ya había presenciado una muestra de su carácter explosivo delante de su cuñada Isabel y no le gustaría a ver a Andrew como objeto de su enojo , por más que el muchacho se lo mereciese.
Alicia se masajeó las sienes. Debería matar la pasión del joven escudero de raíz, y rápidamente, antes que Thomas sospechase algo. Abordaría a Andrew cuando el grupo de caza volviese al castillo. En ese ínterin, se ocuparía de preparar la cena de esa noche. También Examinaría el estado de las ropas de cama, viendo cuales necesitaban ser lavadas o remendadas.. Algo chocó contra su rodilla.
- Buen día, Georgie - Alicia murmuró, arrodillándose en el frío piso de piedra para acariciarle las orejas. - Claro que te dará mi atención, también a vos . Cuándo fue la última vez que te cepillaron?
El perro le lamió el rostro en respuesta.
- Es lo que pensaba. Hoy, vos y los otros dos van a tomar un baño y recibirán una buena cepillada. Qué crees?
El mastín la siguió obedientemente escaleras abajo.



Mary contuvo la respiración cuando su preceptora pasó cerca de su escondrijo.
- Lady Mary, donde estás? - gritaba lady Vives . - Ten piedad de mí, niña! Esta escalera me va a matar... Mary! Es hora de tu lección de música. Esta niña es la Peste - murmuró airada la gobernanta .
Mary ahogó su risa. En poco tiempo , la preceptora doblaría la esquina y podría huir a la libertad del prado. Le gustaban las clases de laúd . En verdad, adoraba ese bello instrumento de cuerdas que Thomas le había regalado en Navidad. Lo que la aburrían a morir eran los repetitivos ejercicios de escalas musicales que lady Vives le imponía. Prefería componer sus propias baladas, o tocar de oído cualquier melodía que ya hubiese oído. Ese talento musical tan especial irritaba a su preceptora, pero le agradaba a Tom.
Mary Espió por detrás del cortinado . El corredor estaba vacío. Canturreando una melodía que le había oído a Alicia , avanzó lentamente hasta la escalera. Debería subir y ver qué hacía Isabel? Mary frunció la nariz. No, la muy perezosa debía estar en la cama todavía. Ahora, que decía estar embarazada, dormía hasta la hora del almuerzo. En su opinión, su cuñada estaba fantaseando. No le creía ni un poco esa historia. Mary sabía una o dos cositas sobre cómo se hacía un bebé y qué sucedía en su nacimiento, nueve meses después.
Se podía aprender mucho acechando en las sombras, observando las idas y venidas en un castillo grande como Wolf Hall. Mary apostaría nuevos sus aros de perla que su cuñada continuaba tan estéril como siempre. El tiempo lo confirmaría. Se Imaginaba que Isabel pondría telas y almohadones debajo de su vestido para darle soporte a su mentira. Esa mujer sería capaz de todo para enganchar al querido Tom.
Mary escogió descender a la cocina, donde tenían lugar acontecimientos realmente interesantes. Oyó un chillido aún antes de llegar a la lavandería. Con el borde de la falda enganchada en la cintura, Alicia sujetaba firmemente a Georgie por el cuello , lo había metido en una gran tina con agua y jabón. Al ver a Mary, el viejo mastín emitió otro lamento lloroso.
- Quieto , Georgie, parece que lo hubiese metido en aceite hirviendo!
Alicia giró su rostro cuanto el perro se sacudió, esparciendo agua enjabonada para todos lados, para la diversión de la audiencia compuesta por pajes, criadas y lavanderas.
- Hola , Alicia! - saludó Mary, riendo. - Georgie nunca dejó que nadie le diese un baño, excepto mi hermano. Qué magia hiciste para convencer al bicho?
- Usé palabras suaves y un pedazo de carne para sobornarlo - reveló Alicia, esquivando otra salpicadura de agua. - Oh, pienso que ya está bastante limpio . Alguien... páseme esos trapos, rápido! - Alicia pidió, viendo que el perro iba a saltar afuera de la tina.
Mary le pasó los trapos y enganchó en la cintura el borde de su propia falda. Pero al aproximarse, patinó en el piso mojada y fue a chocarse con la tina de madera. Alegremente , Georgie saltó por encima de ella. Un segundo después, Alicia, Mary y el perro caían en un montón en el piso enjabonado.
La niña apartó sus bucles mojados de su rostro.

- Genial ! No sabía que el piso se ponía tan resbaladizo con agua y jabón. Podremos patinar todo el año , sin tener que esperar que los vientos del norte congelen e; lago.
Sujetando al perro firmemente, Alicia lo secó bien.
- Pienso que Konrad o el administrador Stokes pondrán alguna objeción a ese plan , lady Mary - Alicia la previno, intentando aquietar a Georgie . - Por favor, denle otro pedazo de carne .... Siéntate, Georgie! Compórtate , como un buen perrito.
Mary alimentó al perro .
_Cuando te cases con Tom, serás la lady del castillo, Alicia. Entonces, podré patinar en el piso enjabonado y comer dulces todo el día !
Alicia secó al mastín con más fuerza.
- No cuentes con esa suerte antes que las cosas sucedan, lady Mary - Alicia le advirtió.
_Tom dijo que se va a casar con vos.
Alicia inspeccionó las patas del perro.
- Si, porque cree que es su deber. Pero ahora tenemos Isabel.. -
Mary notó un tenue brillo de lágrimas en los bellos ojos azules de la muchacha.
_Qué el diablo se la lleve ! Tom nunca se casará con ella. él la odia.
Alicia acarició el lomo del mastín, quien cerró los ojos con puro éxtasis .
_Tal vez él no tenga otra opción.
La niña golpeó su pie contra el piso.
_Nunca!
Alicia la miró .
_ Es que sucedió una cosa...
Mary inclinó la cabeza a un lado.
_ El bebé que ella dice esperar? Si ella tiene uno en la barriga, no es de Tom, te lo aseguro . él nunca...
Mary Se contuvo antes de revelar el secreto más profundo do hermano. Thomas no sospechaba que su hermana menor sabía que él nunca había estado con una mujer.
Alicia dejó de acariciar al perro.
_ Vamos, Mary, cómo puedes saber algo así?
La niña sonrió . Adoraba sorprender a la gente .
_Sé mucho más de lo que la mayoría de la gente se imagina. Ya no soy una criatura, a pesar de lo que todos piensan.
- Oh! Si, se me había olvidado. Ahora eres la jovencita que espía por los agujeros de las cerraduras...
_ Exacto!
Nuevamente concentrada en Georgie, Alicia suspiró.
_En cuanto al destino de lady Isabel, tendremos que esperar la decisión de Thomas.
Mary gimió.
_Tendremos que esperar hasta el día del juicio final.., a menos que algo o alguien lo apresure.
Alicia sacudió la cabeza .
- Yo no tengo poder sobre él. Si se casa conmigo , será por su honor... no por amor. - Esas tres últimas palabras, las susurró al oído del perro.
Pero Mary también las oyó .
_ Yo no apostaría a eso...
Alicia la miró con curiosidad. Mary se mordió la lengua, decidida a contenerse antes de revelar todos los secretos de Tom.
_ Ya casi acabo con Georgie. Nunca lo vi mejor . Me voy a capturar a Taverstock para vos. Me Temo que él te va a dar más trabajo que Vixen, pues odia el agua.
Com eso, Mary dejó la lavandería. Esperaba no haber hablado demasiado. Dios santo del cielo, haz que Tom se case con Alicia, Mary oró, mientras recorría el patio. Entonces, suspiró. Para lograr las cosas no bastaba con desearlas, era lo que lady Vives siempre le decía...
_Tavie, ven acá! - ella llamó , recorriendo el establo.
Emitió dos silbidos largos y tres breves, una señal especial que los tres perros conocían.
Con un ladrido, el pequeño terrier marrón apareció y saltó a los brazos de Mary.
_Oh , tienes las patas embarradas, Tavie! Qué fue lo que enterraste esta vez?
El perro le lamió la oreja.
_ No, yo no estoy necesitando un baño, pero vos, si. Alicia va a dejarte como nuevo . A bañarse, Taverstock!
Con la palabra baño, Tavie levantó las orejas. Antes que Mary pudiese sujetarlo con más firmeza, Tavie saltó al suelo y corrió hacia la vieja torre sur, su escondrijo favorito para huesos y otros tesoros.
_Taverstock, vuelve aquí inmediatamente ! - Levantando su falda y su enagua, Mary fue detrás del perro. - Tavie!
Cuando alcanzó la puerta abierta al pie de la escalera en espiral de la torre, el perro ya había desaparecido . Mary agudizó sus oídos, intentando localizarlo. Pequeñas garras arañaban los escalones de piedra en el primer piso .
_Ahora te atraparé - Mary murmuró, subiendo en puntas de pies.
En el primer piso, Mary espió el recinto . No oyó nada. Los sacos de trigo almacenados allí le irritaba la nariz. Cerró la puerta y subió un tramo más . En el depósito del segundo piso , solamente encontró toneles de aceite y cajas de sebo para la fabricación de velas en el invierno.
Mary llegó a abrir la boca para llamar a Tavie, pero se contuvo al oír un gemido humano venido del piso superior.

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