miércoles, 10 de junio de 2009

EL ACUERDO - VERONICA SATTLER- CAPITULO 7

CAPITULO 7


Ashleigh recorrió con sus ojos el gran e imponente aposento que le habían destinado. La amplia cama matrimonial , las ricas cortinas de terciopelo , los altos espejos, en los cuales, por primera vez, se podía ver de la cabeza a los pies, todo la impresionó, pareciéndole excesivo, e hizo renacer sus resquemores.
Pero pronto logró dejarlos de lado , pensando que no podría haber ninguna inquietud respecto al pequeño que le sería confiado a sus cuidados. Más tranquila, se sacó los zapatos y hundió sus pies en la sedosa suavidad del tapete Aubusson, de ricos diseños en forma de flores. Había un tapete semejante a ese en Sinclair House, en el cuarto que, ahora recordaba, pertenecía a Patrick,..
Suspirando, caminó hasta la ventana y abrió las pesadas cortinas. Al contemplar el paisaje verde bañado por la luz fría de la luna, fue dominada por la misma sensación de familiaridad que había experimentado durante el viaje, mientras el carruaje recorría el camino principal y veía los campos verdes ladeados por hileras de olmos .
Aspiró una bocanada de aire puro que llegaba de los bosques, y hasta ese aire le pareció dulcemente familiar. Estaba segura . Lo sentía.
Allí afuera, en esa región , había pasado su primera infancia. Aunque solamente tuviese siete años cuando había dejado Kent, ciertos hechos habían quedado grabados para siempre en su memoria.
Miró hacia el sur y le pareció vislumbrar los márgenes suaves del río Medway, que, Adams había confirmado, habían cruzado al tomar el camino hacia el sur de Inglaterra. No muy lejos de allí, se encontraba la pequeña ciudad de Tunbridge Wells, que había visitado en compañía de Patrick y de su padre. En sus alrededores , se encontraba Knole, la casa de campo de unos amigos de su familia, mientras que Penshurst Place, otra vasta propiedad de personas amigas, quedaba en dirección opuesta.
"Qué extraño volver acá después de tantos años!", Ashleigh reflexionó . " Es como si la vida fuese un círculo y yo estuviese volviendo al punto de partida." Qué otras sorpresas ese nuevo giro de la vida le reservaría?
Se apartó de la ventana y se paró un instante delante del espejo pensativamente mente. Se quedó inmóvil , contemplando primero las imágenes del cuarto y después su propio reflejo.
Un golpe en la puerta la sacó de su contemplación. Se puso rápidamente los zapatos y respondió en francés, como le habían enseñado en Hampton House:
- Entre
La puerta se abrió de par en par y en el umbral apareció el hombre más guapo que jamas había visto en su vida. él era alto y tenía cabellos castaños cortados a lo Titus, el estilo de moda en esa temporada. Su traje consistía en una calza ajustada de montar y una impecable casaca verde, que usaba con gracia natural, dos palabras lo definían : discreta elegancia.
Pero fue su rostro lo que más atrajo su atención; la frente amplia bordeada por cabellos semi enrulados, la nariz clásica, labios nítidamente esculpido y , sobretodo, la luminosidad de sus ojos azul turquesa, profundamente enclavados debajo de cejas oscuras de líneas osadas. Ojos que daban a ese rostro un carácter de nobleza y de belleza absoluta.

Iba a seguir analizándolo, cuando él habló, y su voz rica y
profunda llenó el cuarto:

- Pero eres Afrodita en persona, la diosa de la gracia y del amor!
El cerró la puerta mientras hablaba, y esas dos acciones combinadas asustaron Ashleigh. Afrodita? Y la puerta no debería quedar abierta durante la entrevista? Humedeciendo sus labios súbitamente secos, ella balbuceó :
- Soy... soy Ashleigh Sinclair. Tengo mucho placer en conocer su Gracia.
El se rió divertido.
- El ducado todavía no me pertenece, mi bella. Mi abuelo todavía vive.
- Tu... tu abuelo ? Pero... no eres... quiero decir...
Sus palabras se perdieron en el silencio que siguió, porque evidentemente el extraño ya no la escuchaba. él había empezado a examinarla lentamente mientras caminaba a su alrededor estudiándola desde todos los ángulos posibles, como si ella fuese un objeto expuesto en una vitrina!
Brett estaba encantado con su buena suerte. Cuando le había prometido a su abuelo que iba a estar con la mujer que Adams le había conseguido , jamás había esperado encontrar algo semejante: un pimpollo de rosa sin ninguna afectación!
La envolvió en una mirada que abarcaba su busto bien delineado por el vestido estilo imperial , las caderas redondeadas, la línea delicada de su cintura, y su bello cuerpo le agradó absolutamente. Después levantó los ojos hacia su rostro y contuvo la respiración por un momento, estaba deslumbrado. Las facciones eran perfectas, y la cálida transparencia de su piel contrastaba con sus inmensos ojos azules, de un tono violáceo, como el mar de los griegos. Ella era de una belleza exótica, pero había algo ... eran los ojos. Brett juraría que reflejaban inocencia y sinceridad . Pero no podía ser! Esa joven, a pesar de su escasa edad , era una prostituta! Cómo se explicaba entonces esa candidez, esa expresión de pureza, de flor que nada esconde? Debía descubrirlo, pero iba a adoptar una táctica diferente. Le esbozó una sonrisa seductora, que siempre encantaba a las damas de la corte, y le hizo una reverencia leve pero ceremoniosa. - Perdona mi rudeza, señorita Sinclair. Todavía no te pregunté si tuviste un buen viaje.
Ashleigh estaba perpleja. Quién era ese hombre elegante, osado ,y seductor? Si no era el duque, como había afirmado, sino su nieto, dónde estaba entonces el niño a quien debería educar?
- Muy bueno , gracias. .. mi lord.
Brett volvió a curvarse.
- En los últimos tiempos , los dioses se habían olvidado de mí. Ahora se han mostrado pródigos.
El parecía divertirse, y de nuevo Ashleigh se sintió perturbada.
- No comprendo.
- Dime, eres nueva en la profesión ?

"Ah, es eso!", reflexionó ella, aliviada. "El cree que soy demasiado joven e inexperta para ser la preceptora de su hermano. .. o de quien fuere." A pesar de su timidez, Ashleigh respondió sin ningún pudor :
-- Si, mi lord. Pero puedo le asegurar que estoy perfectamente calificada para ocupar el puesto ofrecido!
Una amplia sonrisa distendió las facciones de Brett. Ella debía ser una de esas jóvenes prostitutas de belleza delicada que eran destinadas a atraer a los clientes por su fragilidad y su aire de desamparo.
Con una rapidez a la que Âshleigh no pudo escapar, el hombre la tomó de la mano y la empujó rudamente contra su cuerpo.
- Ven, bella flor .
Después , sin darle tiempo para reponerse de la sorpresa, la apretó en sus brazos y, cara contra cara, murmuró :
- Quiero que me entregues todo.
De repente, Ashleigh se vio arrebatada por una oleada de sensaciones nuevas . La de los labios cálidos que se movían sensualmente sobre los suyos, y la de la punta de una lengua que inesperadamente, penetraba la húmedo cavidad de su boca.
Una locura inexplicable se apoderó de ella, privándola de la capacidad de resistirse y de reaccionar apropiadamente . Todo lo que deseaba era someterse totalmente a la ardiente pasión de esos labios, a la brutalidad de ese abrazo y al salvajismo de ese cuerpo vigoroso. Pero, cuando las manos, que recorrían el contorno de su cuerpo, alcanzaron los pechos, entró en pánico y ella desprendió con violencia.
- Su... su señoría no pude... debe detenerse! - Ashleigh gritó, ya con señales de miedo en su voz.
- Soy Brett para vos. Brett Westmont. Pero no veo cuál es el problema. Estamos solamente comenzando las... lecciones!
Brett Westmont... Era su pupilo! Su mente atontada no aceptó esa nueva información y, frenéticamente, buscó una explicación plausible. Súbitamente, Ashleigh no tuvo tiempo para pensar en nada más , porque unas manos ávidas la enlazaron nuevamente por la cintura y unos labios ardientes se deslizaron por su cuello, descubriendo la suave curva de sus senos.
Ashleigh continuó resistiéndose, y en un esfuerzo supremo, consiguió girar el rostro para escapar de sus besos. Pero él la agarró por los cabellos, obligándola a rendirse.
- No me gusta el jueguito de la resistencia, mi bella! - dijo Brett , triunfante, y, en un movimiento inesperado y ágil, la levantó en sus brazos y la cargó hacia la cama.
- No sabes lo que estás haciendo! Te vas a arrepentir! - gritó Ashleigh, sofocando sus sollozos cuando él la arrojó bruscamente sobre la cama.
Antes que ella intentase huir, él la inmovilizó con el peso de su cuerpo y le besó la boca. Sus labios eran crueles, y su lengua entraba en su boca irrefrenablemente.
Sabiendo lo que sucedería si flaquease, Ashleigh se dispuso a luchar con uñas y dientes. Lo mordió , lo arañó ,y lo empujó con brazos y piernas. Cuando, finalmente, consiguió soltarse, saltó de la cama y retrocedió hasta la pared. Los cabellos se escapaban de las hebillas, cayendo sobre sus hombros , los pechos jadeaban y sus ojos color zafiro brillaban de terror.
- Lord Westmont... se lo ruego...
Brett la alcanzó con dos pasos largos y la agarró brutalmente por los hombros.
- Óyeme, señorita Sinclair. No sé qué mierda hacías en ese burdel, pero mi abuelo pagó un buena cantidad dinero por tus servicios y quiero recibir el servicio abonado !
Ashleigh sentía su cabeza girar. A pesar de eso, mientras él le arrancaba las ropas, sordo a sus protestas, desnudándola completamente, ella todavía encontró las fuerzas para decir:
- Soy Ashleigh Sinclair. Fui contratada para ser la preceptora del nieto del duque de Ravensford. Es verdad que vivía en una casa de dudosa reputación , pero me ganaba la vida honestamente, trabajando como criada. Te imploro que me creas , mi lord. No soy quien piensas!
Brett la miró , insensible al rubor intenso de su cara. Ella estaba desnuda sobre sus zapatos forrados en raso, las pupilas dilatadas , los pequeños senos temblando de miedo, e intentaba cubrirse con las manos.

- Es una historia conmovedora ! Ahora me vas a decir que tu madre es ciega, tu padre inválido y tu hermano , retrasado mental - Brett le dijo con sarcasmo, mientras se sacaba la casaca y se aflojaba la corbata. - Y debo reconocer que representaste el cuento con bastante talento. Pero ahora vamos a actuar mis fantasías, no las tuyas!
Ashleigh bajó la cabeza, vencida y avergonzada. Cuando volvió a levantarla, tuvo un shock . El estaba desnudo, y sus ojos ardían, devorando su cuerpo con una voracidad que la dejó muda. Aterrorizada, Ashleigh se dio vuelta para huir.
Brett se irritó aun mas . La tomó por el brazo y la empujó contra su cuerpo.
- Yo pago y yo te ordeno que no continúes con la farsa! - Brett dijo rudamente, empezando a besarla y a morderle los labios, y luego la piel suave de su cuello y de sus hombros.
- Por favor! Hay un terrible error ! - volvió Ashleigh a decir, procurando escapar de los brazos que a envolvían.
Brett observaba, intrigado, la alteración de la cara de la joven, sentía su corazón palpitar violentamente. Y sobretodo, veía sus lágrimas inundar sus ojos. Podría jurar que había en esa reacción una señal de virtud... Imposible! Era una actuación fantástica, armada para excitar el apetito sexual de los hombres que se calentaban con las vírgenes reticentes . Sin más cuidados, Brett la levantó en sus brazos y
rápidamente la llevó a la cama. Allí, la inmovilizó con su cuerpo y se puso a explorar los misterios de ese cuerpo joven, de donde se desprendía un perfume embriagador. Deslizó las manos por sus piernas, primero levemente, electrizándola, después con mas intensidad por sus muslos y finalmente por sus pechos, apretándolos y mordisqueando sus pezones. Ashleigh luchó contra las sensaciones que la dominaban, sintiendo que se perdía en esas caricias seductoras.
- No! No! - ella protestó, al borde del llanto . Pero él continuaba acariciándola, besándole los labios, que se entreabrían lentamente a pesar de su esfuerzo. "Debo resistirme ", pensó ella desesperadamente, pero su cuerpo ya no se debatía tanto, ya no luchaba.
Lentamente se sumergió en una languidez que le era desconocida. Nunca se había sentido tan bien, hacia años que nadie la besaba o la acariciaba y nunca había sentido un placer tan extraordinario en su propio cuerpo. Súbitamente, sintió el miembro rígido contra la cara interna de su muslo. Se quedó paralizada por un momento, y luego sintió la investida inesperada. Iba a hacer un nuevo esfuerzo para librarse cuando sintió una dolor agudo y lacerante.
Su grito de dolor no sorprendió a Brett. El ya había sentido la obstrucción, pero la lujuria, rabiosamente contenida, lo impulsó a continuar . La Penetró con ímpetu y no salió de ella hasta que no se sintió estallar en un orgasmo frenético y prolongado.
. Exhausto, rodó para alejarse de la joven frágil, quien inmediatamente se corrió hacia el borde de la cama, encogiéndose en posición fetal . Sus ojos fueron inmediatamente atraídos hacia la pequeña mancha de sangre sobre la sábana.
- Qué carajo esto?!!!

Se calló cuando ella de repente empezó a llorar, sollozando como una criatura. Instintivamente Brett la Cubrió con la sábana de seda y
después , maldiciendo entre dientes, fue a servirse de una copa de brandy. El alcohol le devolvió un poco de la calma que no deseaba perder.
La muchachita era virgen y... Una prostituta Una puta virgen?. No tenía sentido! Sin embargo, no ignoraba que había ciertos burdeles especializados en proveer gran variedad de placeres a todo tipo de cliente. Vírgenes casi niñas, varones afeminados, hombres que se vestían de mujeres. Ya había oído de eso en Londres. Ashleigh formaba parte de ese catalogo de "placeres peculiares"?

Rara vez usaba los servicios de prostitutas. Siempre encontraba lo que quería en el vasto círculo de las damas de la corte. Y, hasta ese momento, nunca había desflorado a una virgen ! Recordó los instantes que habían precedido al desfloramiento. Nada en el comportamiento de esa joven había denotado que "ella había sido entrenada para agradar un hombre."
Sería verdadera la historia que había intentado contarle? Y por qué Adams, o el abuelo, habrían elegido una virgen, si el objetivo de ellos era "instruirlo sexualmente"?
Se dio vuelta hacia la cama. Todo estaba quieta allí. La muchachita había dormido . Ella era la criatura más tentadora que había tenido en los últimos tiempos. Una verdadera belleza! La cuestión era que la había desflorado. Qué hacer ahora? Y si realmente hubiera habido un error en todo eso , como ella no se había cansado de esgrimir? Cuáles serían las consecuencias?
Un padre o un hermano exigiendo que el honor de la familia fuese reparado ? Su mente se detuvo en esa posibilidad, porque, de repente, se acordó de que esa muchacha se había expresado con un lenguaje correcto y educado, propio de las personas cultas. Un golpe en la puerta lo sacó de las dudas en que se debatía.
- Si?
- Lady Margaret desea saber si bajará a cenar, señor.
Era la voz de Higgins, su criado .
- No, Higgins. Mi invitada y yo cenaremos en el cuarto. Ocúpate de eso para dentro de media hora.
- Perfectamente, señor.
Brett caminó hasta el borde de la cama y contempló el pequeña cuerpo dormida. Casi no podía verla, pero solamente al imaginarla desnuda bajo las sábanas sintió su lujuria renovarse. Era necesario volver a excitarla físicamente con caricias, llevarla a practicar ciertos actos osados que venciesen su timidez natural y le permitiesen entregarse como una amante feliz!
"Mi pequeña ninfa... Tal vez hubo , un terrible error. Pero una cosa es cierta: vas a beneficiarte con mis lecciones!"
Se deslizó al lado de Ashleigh y le besó primero los hombros. Después se puso a acariciarle con voluptuosa lentitud, su cuerpo suave.
Ashleigh despertó lentamente, envuelta en un calor delicioso, una sensación de inmenso bienestar . No quería salir de ese sopor dulce y prolongado, pero algo la solicitaba en el mundo consciente. Abrió los ojos y vio al hombre inclinado sobre ella. Las recuerdos comenzaron a aflorar de repente, confusos y dolorosos.
- Vos! - ella balbuceó temblorosamente.
- Estás bien?
"Como podría estar bien ?", pensó ella, pero se abstuvo de responder.

Pero al sentir el contacto ardiente de las manos de él en sus hombros y después en la espalda , gritó sin volverse: - No me toques!
Brett respiró profundamente y murmuró :
- Por favor, vamos a arreglar las cosas.
- Déjame ir!
- Antes, mírame.
Ella no respondió y se encogió debajo de las sábanas .
- Vamos, mírame !
Brett la giró , apartándole los brazos con gentileza.
- No luches conmigo - le murmuró seductoramente al oído. - esta vez, quiero darte placer.
- Placer? Estás ... estás jugando conmigo!
Brett le levantó el mentón con dos dedos.
- Solamente se siente dolor la primera vez, niña. No te hablaron sobre eso ?
- Nadie me dijo nada- insistió Ashleigh, con una súbita ganas de llorar. - Déjame ir ! Te lo imploro l
El observó los ojos nublados con lágrimas y casi sucumbió a su pedido. Pero el irreprimible deseo de una satisfacción completa fue suficiente para sofocar cualquier sentimiento de piedad.
- Basta! - Brett ordenó rudamente. - No voy tratarte mal esta vez. AL contrario. Te va a gustar!
La apretó por la cintura y la giró , cubriéndole los labios con un beso que sofocó los murmullos de protesta. Al mismo tiempo, sus manos expertas le recorrían las curvas suaves de su cuerpo, hasta detenerse en el vello del pubis y luego para tocar sus labios vaginales. Delicadamente, se puso a masajearla, hasta sentirla estremecerse de placer.
Se apartó y la miró . Notó los párpados pesados , y los ojos semi cerrados, y sonrió satisfecho.
- Ahora, encantadora criatura, voy a probarte que no habrá más dolor para vos.
Ashleigh jadeaba, ansiando que esas caricias continuasen, proporcionándole el mismo placer que había sentido pocos minutos antes.
No se resistió cuando él se puso a explorar los rincones secretos de su sexo con su lengua y sus labios y , finalmente, colocándose sobre ella la penetró. Ashleigh se arqueó para recibirlo y lo acompañó en sus movimiento de embestidas, consumiéndose, como Brett, en el fuego da pasión. Minutos después Ashleigh cayó hacia atrás , exhausta y envuelta en una dulce languidez.
- Estás aprendiendo rápidamente , pequeña - murmuró Brett, su respiración todavía entrecortada. - O te acordaste de lo que te enseñaron.
Las palabras que él expresaba como un elogio fueron recibidas como un inaceptable insulto.
- Canalla... degenerado! Cómo te atreve a pensar que me enseñaron ... esto ? Soy una profesora! Y fue para ejercer esa función que eu vine a esta casa. Por qué no me creíste ?
Brett encontró sus ojos brillantes de indignación y se quedó momentáneamente cautivado. Ella era, sin lugar a duda, la más bella mujer que jamas había tenido en sus brazos. Y, en ese instante, parecía dividida entre la languidez sexual y la ira.
Mientras observaba, fascinado, su cuerpo perfecto , los cabellos brillantes despeinados , los inmensos ojos azules y los labios hinchados por el ardor de sus besos, supo súbitamente que era lo que debía hacer. Esa muchacha era una soberbia compañera de cama. Por qué no dejarla tomar el lugar de lady Pamela Marlowe, la amante que había dejado en Londres y que ya estaba comenzando a cansarlo? Claro que debería entrenarla un poco más...
Una sonrisa diabólica se curvó en sus labios, mientras saltaba súbitamente de la cama y recogía las ropas de ella, esparcidas
en el piso .
- Vístete! - le ordenó , lanzándolas sobre la cama.
Ashleigh lo miró , entre sorprendida y esperanzada. Podía irse de ese lugar . Lejos de ese monstruo ! Se vistió rápidamente y después se puso las medias y los zapatos.
- Puedo irme ahora? - preguntó valientemente.
- Desvístete!
- Cómo?
- Desvístete! - volvió a decir Brett , ligeramente impaciente.
Ella dio un profundo gemido.
- Pero acabas de...
- Sé eso, querida. Pero ahora te estoy le ordenando que hagas lo contrario. Quiero perfeccionar tu educación. Vamos, desvístete!
Ashleigh se estremeció ante semejante humillación, pero obedeció. Cuando se disponía a sacarse las medias, él se lo impidió .
- No. Vamos dejar las medias esta vez.
Ella se enderezó , pero conservó los ojos bajos y los brazos cruzados sobre su pecho.
- Baja los brazos! Tienes un cuerpo lindo y quiero conocerlo completamente, hasta el más íntimo detalle - Brett dijo, contemplándola de la cabeza a los pies , los ojos llenos de lujuria.
- Acuéstate.
"Ese hombre está completamente loco", Ashleigh pensó aterrorizada, mientras se subía al amplio lecho con dosel.
Brett se demoró más un poco en la contemplación.
- Bella! - Brett murmuró, acostándose al lado de ella y acariciando sus pechos.
Después , tocó con suavidad el vientre liso y suave, hasta la protuberancia de su pubis. Entonces se apartó y la miró a los ojos.
- Tal vez guste más de este modo.
Rápidamente, Brett separó las piernas femeninas fuertemente apretadas, elevó sus rodillas hasta los pechos y la penetró. Por un largo momento se quedó inmóvil dentro de ella . Ashleigh cerró los ojos, avergonzada por la posición que la exponía completamente. Pero, cuando él comenzó a moverse lentamente, se olvidó de todo, inmersa en el placer que volvía a invadirla. El deseo creciente creado por los movimientos de Brett la llevó al auge de la satisfacción .
Cuando todo acabó y él se deslizó lentamente hacia un costado, ella volvió a cerrar los ojos, exhausta. Pero, antes de sumergirse en el sueño, lo oyó decir:
- Eres una alumna admirable, mi dulce Ashleigh.

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