viernes, 7 de agosto de 2009

LA GEMELA GUERRERA - DONNA FLETCHER - CAPITULO 9

CAPITULO 9



Parado en la puerta principal del castillo, Tarr observó a las gemelas. Caminaban en medio de las personas como si formasen parte de su clan, y muchos las saludaban con entusiasmo y simpatía. A nadie parecía importarle saber quién era Fiona o Aliss. En poco tiempo ambas habían conquistado el respeto y la admiración de todos. De hecho, reflexionó él, realmente importaba saber quien era quien ?
Pero su corazón sabía que le gustaba aquella sin pelos en la lengua , la que siempre lo desafiaba. Cuando la gemela de carácter
suave aparecía, él perdía interés.
Por lo tanto tenía un dilema que resolver. Necesitaba saber con certeza que se estaba casando con Fiona. Entonces al ver un cachorro correr y atacar la falda de una de las gemelas que lo alzó en sus brazos y le besó el hocico, antes de colocarlo en el suelo y encaminarlo hacia un grupo de niños. Las dos continuaron caminando lado a lado, conversando todo el tiempo , pero siempre prestando atención a los que las saludaban. Eran muy unidas, y era esa unión lo que preocupaba Tarr. Ignoraba cómo iba a separarlas definitivamente.

Tal vez fuese conveniente hacer que Aliss se casase pronto también. Tendría su propia familia y dejaría a Fiona en paz.
Pero no hablaría de ese plan hasta que todo estuviese resuelto, pues un nuevo problema parecía haber surgido. Las personas del clan habían comenzado a buscar a las gemelas en busca de las curas de Aliss, y estaban felices con los resultados
Aunque las dos siempre intentasen confundir a todos , los niños ya no tenía tos y resfríos constantes, y los viejos ya no se quejaban del reumatismo. Cómo despachar a Aliss del castillo sin enojar a su gente? Tarr decidió que se ocuparía de eso más tarde. Primero se casaría con Fiona.
Kirk se aproximó , pareciendo leer sus pensamientos.
- Parecen una copia una de la otra.
- Ya lo sé . No consigo diferenciarlas, por lo tanto ellas continúan haciendo su jueguito, imitándose una a la otra.
- Es la broma favorita de todos los hermanos gemelos - se rió Kirk.
- No necesitas recordarme eso. Me estoy volviendo loco.
- Todos parecen muy a gusto con esta situación.
- Porque no les interesa saber quien es quien!
- Si. Parecen aceptar complacientemente la situación.
Tarr miró a su amigo con una expresión curiosa.
- Qué está queriendo decir?
- Que no sé quien sanó a mi querida esposa cuando se enfermó, y poco me importa, pues una manos capaces y cariñosas trataron a Errem durante varios días, haciéndola mejorar mucho.
- Entonces qué quisiste decir con que poco importa con cual de las dos vaya a casarme?
- Olvídate de lo que firmaste en el acuerdo matrimonial . Escoge a una de ellas, y termina con esa historia de una vez por todas.
- Las dos son muy diferentes - murmuró Tarr.
- En qué ? - preguntó Kirk, observándolas de lejos. - La manera de caminar, reír y hablar es idéntica.
- Son diferentes - insistió Tarr. - Sé eso, y voy a probarlo.
- A quién ? Nadie está interesado en hacer esa diferenciación .
- A mí me importa.
Tarr se apartó con pasos duros, y Kirk sacudió la cabeza desalentado.
El líder del clan se aproximó a las gemelas, pero antes que pudiese abrir la boca, una de ellas habló :
- Voy a cuidar a Raynor.
Y se apartó en seguida, entrando en el castillo .
- Siempre se separan cuando yo me aproximo. Temen que
descubra sus verdaderas identidades si están juntas delante mío?
Observó a ;a que estaba delante suyo , notando el brillo en los ojos de ella. Allí estaba, la chispa terca y valiente que tanto le gustaba.
Y sin darse cuenta, Tarr comenzó a sonreír.
- Te estás divirtiendo conmigo, Tarr? Sé lo que estás pensando, Seguramente te estás preguntando como vas a me satisfacerme en una cama, pues sabes que soy muy sensual y pasional.
Tarr abrió enormemente sus ojos.
-No me mires con ese aire acusador. Jamás me acosté con un hombre, pero no soy ignorante respecto al sexo. No soy pudorosa, y ... - Ella bajó el tono de voz. - Rezo para que el hombre con quien me case tenga mucha resistencia física, porque voy a ser una mujer demandante en el arte del amor.
Ese pequeño discurso hizo hervir la sangre de Tarr .
- Ten cuidado - replicó con voz ronca -, o tendrás clases antes de casarte.
- Eso va a depender de mí.
Diciendo eso , ella se dio media vuelta y se apartó con un meneo provocativo de sus caderas.


- Estoy curado - dijo Raynor, después que Aliss examinó la herida de su cabeza.
- Pareces muy seguro de vos mismo - bromeó Aliss, con una sonrisa.
- Me siento perfectamente bien . Camino por el cuarto sin marearme.
Aliss lo observó hinchar su pecho con orgullo. Era un bello
hombre, y ciertamente las mujeres consideraban esa belleza masculina una mezcla escocesa y vikinga, muy atractiva, así como su acento melodioso. Pero para ella, no era mas que una persona que precisaba cuidados.
- Quiero tu confirmación - pidió Raynor.
- No siente mareos ? Sé honesto. Sólo vos saldrás perdiendo, si mientes.
- Tienes una manera tan astuta de preguntar que me haces sentir mentiroso aún diciendo la verdad!
Aliss suspiró, aliviada.
- Creo que ya tengo la respuesta que quería.
Ella caminó hacia el otro lado del cuarto . Sentado en la cama, Raynor sacó las piernas afura y se preparó para ponerse de pie .
- Solamente estoy un poco atontado. Cuánto tiempo llevará hasta que esa sensación desaparezca?

Lentamente Raynor se fue levantando.
Aliss se encogió de hombros y se sentó a la mesa para preparar las hierbas medicinales .
- Es difícil de prever. Puede ser un día, dos... una semana o dos... Sabrás cuando te sientas completamente fuerte.

Raynor comenzó a caminar por el cuarto. Aliss observó
como vacilaba en algunos pasos, pero no tanto como la primera vez en que había intentado caminar después de la convalecencia.
Nunca se había apoyado en su hombro, y siempre había dado pasos cortos, día tras día, hasta conseguir caminar con estabilidad. Aliss había temido que se sintiese muy dependiente de ella, pero Raynor parecía poder manejarse sola.
- Háblame de vos , Aliss - pidió Raynor, mientras caminaba.
- No hay mucho que contar.
- Cuéntame, de cualquier modo - insistió el caballero de Blackshaw. - Tu voz tiene el don de calmar a las personas, y creo que eso ayuda en la cura.
Aliss nunca se sentía cómoda con los elogios. Curar, para ella era un privilegio y había aprendido a hacer lo suyo muy bien, procurando saber cada vez más. Le encantaba cuidar a las personas, y planeaba continuar con esa práctica por muchos años.
- A dónde naciste?
- Al nordeste de aquí, donde las montañas son tan altas que casi parecen alcanzar el cielo.
- Tus padres todavía viven ?
-Murieron . Y vos, de dónde sos?
Raynor sonrió.
- Estamos hablando respeto a vos , mi querida.
Aliss no se dio por vencida, y conservó su aire dulce y gentil .
- Por qué vos y Tarr se pelean ?
Esa vez Raynor se rió con ganas. - Tarr es un idiota por pensar que una de las gemelas es más débil que la otra.
- Mi hermana es mucho más fuerte que yo.
- Puedo ver un equilibrio de fuerzas entre ustedes dos - dijo Raynor. - Y no entiendo como Tarr no nota la diferencia.
- Porque no presta suficiente atención.
- Yo puedo oír al diferencia - declaró Raynor con orgullo.
- Y qué es lo que oyes? - preguntó Aliss curiosa.
Raynor se aproximó a la mesa lentamente.
- Noto un tono suave y considerado en tu voz. Llegué a pensar, cuando me encerraron aquí, que estaba muerto y que un ángel hablaba conmigo. Entonces oí la voz de tu hermana. Por un instante pensé que el cielo y el infierno se estaban disputando mi alma - Raynor sonrió.

Aliss no pudo dejar de reír también, pero pronto salió en defensa de su hermana.
- Fiona tienes un corazón de oro.
- Me di cuenta de eso también, pero percibí el tono áspero de su voz alertándome para que tuviese cuidado con ella. Mientras tus manos curan, Aliss, las de Fiona pueden lastimar . Vos también sos paciente...
- Fiona tiene...
- ... ella tiene paciencia cuando algo le interesa - finalizó Raynor. - Tu fuerza, Aliss, viene de tu carácter dócil y generoso. La de Fiona viene de la presencia de espíritu y de su dinamismo. Siempre vas a defender a tu hermana, con uñas y dientes, así como ella también siempre te va a defender a vos. Una relación como la de ustedes es infrecuente, y me atrevo a decir que nadie podrá destruirla.
-No permitiremos que eso jamás suceda - declaró Aliss con determinación. Raynor caminó hacia ella.

- Vos y tu hermana podrán vivir en paz en mis tierras. Mi clan va a
recibirlas con los brazos abiertos, vos con tus poderes curativos, y Fiona con su habilidad de guerrera.
- Me siento tentada con tu oferta tan generosa, pero la elección tiene que ser de Fiona. Si le termina gustando Tarr, ella va a convencerlo de que no podemos separarnos. A donde vayamos, iremos juntas.
- No existen condiciones en mi propuesta.
- Como ya dije, aprecio tu bondad.
Aliss sabía que Raynor era un guerrero honesto y fuerte, y cada vez se sentía más curiosa respecto a su pelea con Tarr.
- Me queda poco tiempo aquí en Hellewyk - murmuró Raynor.
Aliss levantó la mano.
- No precisas decirme nada más. Responderé tus preguntas con
sinceridad.
- Y cuando llegue el momento te contaré todo , y deberás creer en
mí.
Aliss se sorprendió con las palabras extrañas y el tono serio de la voz de Raynor.
-Está bien. La decisión de acompañarte será mía y de...
- Eres sensata y sabia, a pesar de tu escasa edad, y sabrás escoger bien.

La respuesta la dejó todavía más perturbada, pues parecía una alerta.
Lo observó caminar de vuelta a la cama. En breve estaría completamente curado, Aliss pensó. Tal vez ya estuviese planeando la fuga. El esperaba que ella lo siguiese, con Fiona? Y si no
hiciesen eso, cuál sería su destino?
Conversaría con Fiona sobre la propuesta de Raynor, y escucharía su opinión. Parecía que debían estar atentas a todo y a todos. Una situación que ya habían vivido en el pasado. Aliss se acordó de cuando había llegado al clan de los MacElder.
El tío Tavish les había dicho que ese sería su nuevo hogar y que nunca más necesitarían preocuparse. El clan era su familia y siempre lo sería, aunque hubiesen bien recibidas y bien tratadas siempre se habían sentido diferentes. Las dos quedaban juntas como hermanas y mejores amigas, y no permitían que nadie interfiriese en su relación.
Fiona había presentido que habría problemas cuando el tío Tavish había fallecido. El había sido un hombre lleno de consideración para con su clan, pero su hijo Leith no pensaba ni actuaba del mismo modo. Sus actos no siempre habían resultado ser benéficos para la comunidad, y Leith pensaba en sí mismo antes que en todos.
Por su parte, Aliss sabía que habría problemas, pues tío Tavish siempre conversaba mucho con las dos, respetando la opinión de ambas y la inteligencia de Fiona. Era obvio que Leith sentía celos de esa relación , y varias veces Aliss se había preguntado si Tavish no habría preferido que Fiona ocupase el puesto de líder del clan después de su muerte. Hacia apenas tres días que tío Tavish había muerto cuando Leith había mostrado sus garras. Aliss y Fiona se habían dado cuenta que sería apenas una cuestión de tiempo para que Leith llevase el clan a la ruina. Si no fuese por el matrimonio arreglado entre el próspero Tarr y Fiona, el clan de los MacElder se vería en serios apuros. Aunque ninguna de las gemelas desease tal sufrimiento para las personas con quienes habían convivido, no era justo que Fiona se sacrificase por las locuras cometidas por Leitlt, Aliss se volvió y miró a Raynor, quien ya se había acostado y se había dormido casi instantáneamente, cansado por el esfuerzo. Habría sido el destino que lo había puesto en sus vidas? En caso que Fiona decidiese no casarse con Tarr, Raynor podría proporcionarles una vida más feliz? No tenía certeza. Pero por lo menos tenían una opción.

- Cuál de las dos va a cabalgar conmigo hoy?
Las gemelas interrumpieron su conversación, sentadas en la mesa del gran salón junto a la chimenea de piedra, y miraron a Tarr de Hellewyk
El líder sabía que las dos habían estado en el salón desde el amanecer. La cocinera le había dicho que ellas habían preparado su propio desayuno y que hacía dos horas que conversaban en la sala.
Fiona y Aliss se miraron entre sí , como para decidir quien iba esa vez .
- Me gustaría cabalgar - dijo una de ellas.
- Voy a mandar preparar los caballos. - Tarr miró a la que no se
había ofrecido a salir.
- Cómo está Raynor? La que ya se levantaba para seguirlo
fue quien respondió.
- Por qué no le preguntas a él ?
- Más tarde
- Raynor está preocupado por su destino.
Tarr se volvió hacia la gemela que continuaba sentada.
- Un guerrero siempre sabe cual será su suerte. Forma parte de las consecuencias de una batalla.
- Nosotras decidimos nuestro propio destino - replicó a otra
- No siempre - dijo Tarr.
- A veces el destino nos da una respuesta irrevocable, y solamente nos resta actuar con aceptación.
La que estaba sentada se levantó también.
- Entonces el destino tendrá un día muy ocupado - dijo , sonriendo y saliendo del salón.
Tarr no se sorprendió al verla dejar el castillo. Todas las mañanas una de las dos iba hasta la aldea para saber si había alguien enfermo. No sabía si era siempre la misma o si se turnaban en la tarea. Continuaba siendo imposible distinguir a Aliss de Fiona. Siempre se vestían de la misma manera, con falda verde blusa blanca o amarilla, y si una se sujetaba los cabellos,
la otra lo hacía también. Si una se los dejaba sueltos, la otra hacía lo mismo. Esa mañana, los cabellos de ambas caían sueltos sobre su espalda. Tarr extendió su mano hacia la gemela que había quedado , y que ignoraba era Fiona, su preferida.
-Vamos en busca de nuestro destino - él bromeó .
La temperatura era perfecta, caliente para un día de otoño. Tarr observó a Fiona montar la yegua sin su ayuda y sujetar las riendas con fuerza, pareciendo impaciente. Intercambió algunas palabras con el muchacho del establo , pero de reojo vio que ella dirigía la yegua hacia el camino contrario a la villa.
El animal pateaba con sus cascos el suelo y relinchaba inquietamente. A propósito, Tarr aguardó para ver qué hacía la joven. Lo esperaría a él o partiría al galope? La respuesta surgió cuando montó su alazán. Fiona fustigó la yegua, que partió como un rayo.
Sonriendo, Tarr trató de seguirla. Podía ver como la gemela estaba disfrutando la carrera por el modo en que levantaba la cara para recibir el impacto del sol y el viento. Y qué bien cabalgaba ! La pareja perfecta para una cabalgata, reflexionó Tarr.
Ella tenía mucha habilidad para manejar animales. Tarr se acordó del cachorro que había buscado a una de las hermanas para jugar, y se dio cuenta que debía haber sido la misma que ahora cabalgaba. Pero... cuál de las dos tenía ese don especial con los animales?


Se encogió de hombros y decidió permitir que el destino resolviese ese dilema ese día. Deseaba profundamente que fuese Fiona, y quería aprovechar ese paseo al máximo.
Su alazán no tuvo dificultad en alcanzarla. Cuando se emparejaron , Fiona lo desafió con una sonrisa, pero continuó al mismo paso, manteniéndose a su lado.
Tarr señaló un arroyo allí cerca. Dejaron os caballos para beber un poco de agua cristalina y trataron de descansar . Se sentaron cerca de la orilla, y Fiona extendió las piernas, levantando su rostro para recibir el calor del sol.
- Me alegra que el otoño haya permitido un día de verano esta mañana - ella murmuró con los ojos cerrados.
- Entonces trata de aprovecharlo , porque el invierno pronto llegará y tendremos pocos días para estar al aire libre.
La perspectiva de permanecer dentro del castillo lo atraía. Tendría una esposa para mantenerlo caliente y ocupado. La idea lo dejó excitado.
- Crees que voy a pasar el invierno aquí? - preguntó Fiona en tono risueño .
- Sé que lo harás - afirmó Tarr con seguridad.
- Tengo curiosidad. Quieres casarte conmigo o con mi hermana lo más pronto posible, pero a pesar de esa determinación no pasas mucho tiempo con nosotras . Cómo vas a decidir a cuál de las dos deseas?
Tarr le habló en el mismo tono franco con que ella hablaba. No habría subterfugios entre los dos cuando fuesen marido y mujer.
Fiona mantendría sus puntos de vista y eso le agradaba en una mujer. No quería perder tiempo con una esposa que llorase y suspirase todo el tiempo , sin decir lo que pensaba de verdad.
- No sé - Tarr respondió. - Son idénticas, e ignoro si estoy conversando con quien será mi esposa. A veces pienso en tomar a cualquiera de la dos al azar, buscar un sacerdote y terminar con esta historia de una vez por todas.
- - Pero no te decides a hacer eso. Por qué ?
- Debe ser por un orgullo tonto-bromeó Tarr.
Fiona se rió.
- Si, eso puede estar interfiriendo.
Los ojos de ella brillaban, y una sonrisa traviesa surgió en su rostro bonito, dándole un encanto muy especial que Tarr no había notado antes.
Había apreciado la belleza de las gemelas desde el primero instante en que las había visto, pero con el tiempo otras características lo habían atraído. Como el modo que una de ellas ladeaba la cabeza a un lado, el modo en que abría sus ojos cuando estaba irritada, como pasaba la lengua por sus labios cuando estaba pensativa... Y ahora mismo esa sonrisa ligeramente maliciosa. Sería que esas características solamente pertenecían a una de ellas o a las dos?
- A veces siento que ya no me consideras un enemigo - Tarr murmuró . - Qué soy para vos, entonces?
Fiona sacudió la cabeza confundida.
- No sé.
Una ráfaga de viento onduló las aguas del arroyo y la despeinó. Pero antes que tuviese tiempo de llevar su mano a los cabellos, Tarr extendió sus dedos y tocó levemente las mechas sedosas, deslizándolos en seguida hacia su nuca.
- Vamos a ver si lo descubrimos.
Se inclinó sobre Fiona, presionándola contra su pecho ancho contra el suelo, y los labios buscaron su boca con avidez. La besó con la vehemencia y el abandono de quien vive el último instante de su vida, y fue correspondido con los brazos de Fiona enlazándose alrededor de sus hombros.
Ella me desea, pensó Tarr.
La sujetó con fuerza, haciendo que sus pechos se tensasen produciendo un calor intenso que recorría cada centímetro su cuerpo. Enterró los dedos entre sus cabellos suaves, y fue como tocar el agua cristalina del arroyo.
Ella correspondió el beso con todas las fuerzas, sintiendo el sabor de los labios sensuales, el aroma a pino de su piel que . Su reacción no era solamente de inocencia, sino que transmitía un inequívoco mensaje de pasión y sensualidad.
Instintivamente, Tarr deslizó sus dedos sobre uno de sus pechos, pero esa vez fue recibido por un temblor de emoción. Fiona se arqueaba entre sus brazos como un ave debatiéndose ante un agresor, pero cuando Tarr apoyó sus labios en su pecho, dejó de moverse como si hubiese cedido. Pero pronto , quedó claro que no se trataba de nada de eso.
- No quiero que toques ninguna parte de mi cuerpo que va a pertenecer exclusivamente a mi futuro marido!
Tarr maldijo , pero eso no la incomodó, pues ella prosiguió :
- Y quiero que sepas que si voy a tener un marido será el que yo escoja!
El líder de los Hellewyk tuvo certeza que esa era Fiona. Sólo la gemela de carácter guerrero e incendiario habría respondido de ese modo. Mierda, cómo deseaba casarse con ella en ese mismo momento ! Con un gesto violento, Tarr se levantó y se dirigió hasta el riacho. Se inclinó y se mojó la cara con el agua fría. Estaría loco si permitiese que esa farsa continuase. Pero, por extraño que pudiese parecer, de cierto modo no deseaba terminar con el juego, pues de a poco iba conociendo a Fiona. Cuando se volvió de nuevo, ella también se había levantado, y estaba cerca de la yegua.
- Vas a huir?
Ella se rió con la pregunta, y montó con una agilidad sorprendente.
-Si quisiese huir, vos jamás me atraparías.

Ella partió al galope. El sonido de su risa hacía eco en la arboleda.
Protestando, Tarr la siguió, y una sonrisa lenta poco a poco fue surgiendo en su cara, al pensar en la noche de bodas que en breve tendrían.

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