miércoles, 12 de agosto de 2009

LA GEMELA GUERRERA - DONNA FLETCHER - CAPITULO 16

CAPITULO 16


Tenía la firme intención de casarse con ella, pues Fiona era suya. Por lo menos así creía. Con un rugido irritado, Tarr dio media vuelta y en vez de ir al campamento de sus hombres, deambuló por los alrededores en la oscuridad, hasta caer sentado para descansar.
Jamás había pensado en un matrimonio por amor. El matrimonio era un deber, como había aprendido de sus padres . No se acordaba de haberlos visto abrazándose. Ellos vivían vidas separadas, y se decía que su madre nunca más había compartido la misma cama con su padre después su nacimiento.
Estaba absolutamente seguro que su madre lo había amado, pero eso no sucedía en relación a su marido por quien sólo sentía frialdad , por lo tanto Tarr había crecido convencido de que el amor no era necesario en una relación matrimonial. Siempre había considerado ese sentimiento una emoción de los débiles y los volubles, además de ser muy complicado.
Sacudió la cabeza para disipar esos pensamientos sombríos, y se apoyó en el tronco de un árbol . Por qué estaba pensando tanto enel amor en el último tiempo? Parecía una idea que lo afligía como un mosquito inoportuno.
Una vez, con voz amargada, su madre le había dicho que el amor venía del corazón, que podía traer alegría o tristeza, pero que no importaba porque lo vital era amar. Cómo me sentiría si me alejasen de Fiona ?
Una oleada de ira lo invadió, y sintió un aprieto en el corazón, algo difícil de definir y que jamás había sentido antes. Si tengo estas reacciones violentas con sólo pensar que puedo perderla, eso significa que...
Dio un puñetazo al tronco del árbol .
Se había enamorado sin darse cuenta?
Sos un idiota de campeonato , Tarr de Hellewyk. Las palabras que ella había dicho hicieron eco en su mente. Tal vez tuviese razón . Era un imbécil.
Se levantó súbitamente y miró el castillo. Necesitaba pensar y sacar algunas conclusiones. lanzó los brazos al cielo en un gesto de irritación.
A quién quiero engañar?, Tarr pensó.
Amaba a Fiona y era demasiado terco como para admitírselo a él mismo o a ella. Además, si se lo contase ella nunca le creería y pensaría que era un ardid para hacerla casar.
Qué mierda hago ahora ?
Persistir en su modo habitual y exigir que el acuerdo hecho con Leith MacElder fuese cumplido? Y mas tarde haría que Fiona comprendiese que la amaba. O hacerla volver a la razón sin pérdida de tiempo? Estaban hechos el uno para el otro, ambos tercos, astutos y excelentes guerreros.
Pero Tarr no sabía qué hacer. Sólo tenía certeza de una cosa. Fiona sería su mujer.

Fiona entró en el castillo protestando consigo misma, y buscando un lugar adonde pudiese estar sola para reflexionar, vio una salita con el fuego de la chimenea encendido.
Se puso junto al fuego y calentó sus manos. Sus pensamientos fueron hacia Tarr. Con tantas novedades para asimilar, y todas referidas a ella, sólo lograba pensar en el lord de Hellewyk, quien ocupaba su cerebro día y noche. No había un sólo instante en que no pensase en él.
Estoy enamorada. Por qué ?
Era una buena pregunta. Tarr poseía muchas cualidades que admiraba, y otras... pocas... que no soportaba, como la insistencia en darle órdenes , exigiendo que fuese su esposa. Abrazó su cuerpo, fijando sus ojos en las llamas.
- Qué deseas de mí, Fiona?
Al oír la voz de su amado , Fiona se dio vuelta con ímpetu, conteniendo la respiración, aunque intentase ocultar la excitación que la invadía con sólo verlo. Sin duda eso era amor, Fiona pensó. O qué más explicaría las manos húmedas, los temblores en su cuerpo y el rubor que le subía siempre que ponía sus ojos en Tarr?
Todavía se sentía molesta por la conversación que habían mantenido, pero una enorme alegría invadía su corazón al darse cuenta que Tarr la había seguido.
- Sabes explicarme? - insistió él, aproximándose .
- Hicimos un pacto de construir una puente e intentar entendernos...
- Cómo puedo entenderte si no hablas conmigo y me explicas tus sentimientos?
- Vos ni siquiera intentas comprender mis sentimientos cuando se trata de mi hermana! - acusó Fiona.
Sus ojos brillaban como esmeraldas bajo los reflejos del fuego en la chimenea, y Tarr pensó que jamás la había visto tan bella.
- Quieres que vuelva atrás en mi decisión sólo para satisfacerte?
- Es tan difícil ? - inquirió Fiona con las manos en las caderas. - No se tratas solamente de mí ... Aliss ....
- Como mi prometida y después como mi esposa tus deberes serán para conmigo.
- Eso no tiene que ver con Aliss.
- - Si sigues viviendo con tu hermanas , vas a pasar mucho tiempo con ella y me vas me dejar de lado -argumentó Tarr.
Fiona abrió enormemente los ojos como si hubiese acabado de comprender algo muy importante.
- Estás celoso de Aliss!
- Claro que no!
Fiona sonrió, dándole un codazo en el brazo .
- Si.
- Sucede que creo que vas a ignorar tus responsabilidades como esposa si estás cerca de Aliss . Ustedes están muy pegadas...
- Mi hermana tiene una vida muy ocupa y satisfactoria , le encanta estudiar las plantas y atender a las personas. Y Sabes eso muy bien . Somos gemelas, pero no nacimos pegadas una a la otra. Cada cual tiene sus propios intereses.
Tarr miró las llamas del fuego y después la encaró.
- Está queriendo decirme que, que si acepto que Aliss se quede en el clan de los Hellewyk, vas a casarte conmigo?
- No.
Tarr levantó las manos al cielo en un gesto de desesperación y rabia.
- No sabes lo que quieres, Fiona!
- Sé muy bien . Quiero un hombre que me ame, que no me sofoque todo el tiempo con órdenes , y que acepte mi hermana. No es mucho pedir.
- Y qué le darás a tu marido a cambio ?
- Amor, respeto y devoción.
Tarr se quedó quieto por un instante, y después extendió los brazos para sujetarla. Pero Fiona se apartó.
- Cuando me tocas no puedo razonar con claridad.
Tarr sonrió y avanzó.
- No - dijo Fiona con firmeza, volviendo a desprenderse . - Sería muy fácil olvidarme de todo en tus brazos, pero no puedo. Es importante para mí que comprendas como me siento. Tarr dejó colgar sus brazos a los costados , pero continuó sonriendo.
- Entonces la cuestión es que debo amarte para lograr que te cases conmigo.
- Yo busco el amor verdadero, no palabras huecas o convenientes para convencerme.
Tarr sacudió la cabeza .
- Entonces no veo salida. Ahora, cómo voy a convencerte que te amo.
Fiona se encogió de hombros .
- El problema es tuyo.

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