lunes, 5 de octubre de 2009

LA HERENCIA - PROLOGO - SANDY BLAIR

PRÓLOGO

Escocia, Diciembre de 1745


- Te lo imploro, Cameron! Por favor! No vayas! - Mhairie Stewart sujetó con fuerza la piel de lobo sobre los hombros anchos y sólidos del sobrino que había adoptado como su propio hijo. - Sé lo que sucederá al final. La derrota será inevitable, y la matanza en vano. Oye lo que te digo. Rara vez me equivoco en mis profecías.
En verdad, Mhairie jamás se equivocaba en sus predicciones, pero a veces prefería fingir que desconocía los hechos, para que los miembros de su clan no le atribuyesen culpa por todo lo malo que les sucedía. Al compartir la responsabilidad de sus poderes con las fuerzas sobrenaturales, se sentía más cercana a su gente. Le bastaba con ver las caras de desconfianza con que la mayoría miraba sus pociones, aún cuando estaban en un estado de desesperada necesidad de alivio para sus dolores. El hijo, alto y musculoso, envainó la espada y se levantó, haciendo que ella se sintiese todavía mas menuda, en comparación. Con extrema gentileza, Cameron tomó las manos de la mujer en las de él, , y dijo:
-A pesar de tu preocupación, tengo que ir. Mi devoción por el príncipe Charles no es mayor que mi devoción por vos. Nuestro soberano, después de todo apenas sabe hablar el escosés, cuanto más el galés. Pero la orden fue dada y debe ser cumplida. Si mi padre y nuestro líder me requirió para la lucha, yo debo presentarme sin demora.
Cameron se inclinó para secar una lágrima en el rostro marcado por el tiempo. Sus cabellos largos y negros como alas de un cuervo acompañaron el movimiento.
- Pero... - Mhairie se detuvo, pero la súplica permaneció en
su mirada .
- Por qué tanto miedo, madre? Sabes que soy el más fuerte en nuestro clan.
Si, su hijo era el más fuerte. Pero la visión también había sido fuerte y clara.
- Te prometo volver a vos.
Mhairie apretó los ojos y sofocó un gemido. Esa era la cuestión. Cameron no volvería! Millares caerían en las proximidades de Inverness y se perderían en un mar de sangre.
Que Dios los protegiesen y la ayudasen a convencer a Cameron de quedarse! Ella no había pasado un día y una noche junto a la cabecera de su pobre hermana para ayudarlo a venir al mundo, yno había pasado largas y atribuladas décadas criandolo para que se convirtiese en un hombre de bien, para perderlo ahora con una muerte infame!
Rezando para que el sentimiento de culpa hablase más fuerte que la apelación a la razón, Mhairie volvió a encararlo.
- Mírame , hijo! Estoy vieja. no me quedan muchas lunas más. Quieres dejarme para que muera sola?
En silencio, Cameron enlazó los brazos fuertes a la mujer que lo había criara y la estrechó contra el pecho.
- Te amo con todo mi corazón, y permanecería a tu lado si me fuese dada la opción. - Cameron se apartó y la hizo elevar el mentón con un toque del dedo índice. Dos hoyuelos surgieron en las cara de él a medida que sus labios se distendían en una sonrisa. - Prometo que tendré cautela. Que no correré riesgos innecesarios.
Cómo si ella pudiese creer en esas palabras! Los relatos sobre las guerras eran de conocimiento general. Por más que Cameron intentase ocultar la realidad, Mhairie siempre había sabido de los peligros que él enfrentaba en el calor de cada batalla. Incluso antes que ocurriesen! Desde el primer instante, cuando había sostenido a su sobrino en brazos, ella había presentido que su destino sería de gloria. Una visión del futuro le había sido concedida, como un relámpago. Lo había visto como era ahora: magnífico, con esos ojos de un azul incomparable, una sonrisa brillante, hoyuelos en el mentón y las mejillas, saludando a una multitud de centenas de personas que lo ovacionaban.
Era una mujer muy vivida y sabia. Reconocía que para cumplir su destino de gloria, su hijo necesitaría valiente. Pero ...a ese precio?
Nunca!
Cameron se había rehusado a escucharla. Para salvarlo, tendría
que hacer lo que jamás había imaginado hacerle a alguien. Mucho menos a su propio hijo. Haciendo eso ella seguramente se convertiría en su enemiga, pero estaba dispuesta a sufrir por la pérdida de su amor, que perderlo a manos de la muerte. El futuro se extendía en promesas. Su hijo tal vez se convirtiese en un granlord , o incluso en un rey. El también podría casarse nuevamente y formar una familia, una felicidad que le había sido negada en el presente por la muerte prematura de su esposa.
Segura de que estaba tomando la mejor decisión, Mhairie lanzó un suspiro de resignación.
- Medoy cuenta que no me queda otra alternativa mas que
aceptar tu voluntad , pero antes que te vaya, te pido que me concedas un último deseo: el de poder bendecirte antes de partir.
Con un asentimiento , Cameron se arrodilló. No creía en rituales mágicos. Pero respetaba las creencias y las buenas intenciones de su madre. Sin embargo no logró contener una sonrisa al posar los ojos sobre la bola hueca sujeta a una pequeña tira de cuero.
- Mi madre es una hechicera!
Mhairie miró rápidamente hacia los costados, con el ceño fruncido. Nadie en el castillo podía enterarse de lo que estaba por suceder.
- Baja la voz! No bromees con lo que es serio!
Única hermana de la esposa del último Lord de Rubha, Mhairie había sido invitada a vivir en el castillo en ocasión del enlace. Si hubiese un bosque en los alrededores, donde pudiese conectarse con la naturaleza, ella habría compartido la felicidad de la pareja y la comodidad de esa formidable construcción. Pero el imponente castillo estaba enclavado en un promontorio donde el viento impiadoso obligaba a las personas a permanecer encerradas. Por eso ella había preferido continuar donde siempre había vivido. Hasta el nacimiento de Cameron.
Emocionada por la inminencia de la despedida, Mhairie colocó
la mano sobre la cabeza de su hijo y pellizcó levemente su mejilla.
- Sos un buen muchacho! No creo para nada lo que esas doncellas tontas dicen de vos.
- Y qué dicen? - Cameron preguntó curioso.
- Que tu arrogancia supera tu belleza!
Una sonora carcajada hizo eco en el recinto. Pero un momento después, Cameron levantó la vista hacia su madre.
- Debes apurarte . El tiempo urge. Partiremos al amanecer.


Con el pensamiento centrado en su cuñado, creando la mentira que ella tendría que contarle para explicar la desaparición de Cameron, Mhairie cerró los ojos y realizó el hechizo. Luego aunque su corazón estuviese oprimido de angustia y sus piernas apenas pudiesen sostenerla en pie , ella fue hacia los corredores rumbo a la salida del castillo. En pocos minutos, rumbeó hacia el sur, pasando por la capilla donde los miembros del clan se reunían todos los días para orar, y atravesando el estuario hasta llegar a la playa delineada por piedras.
En lo alto de una loma de rocas se encontraba la única cabaña que su vista podía alcanzar. Ella golpeó la puerta y esperó. Oyó la respiración pesada del viejo Thomas camino a atender.
- Quién puede ser a esta hora ? - él protestó en el momento de abrir. - Ah, es usted! Me trajo pasas?
- No, Thomas. - Mhairie abrió una bolsa vieja . - Traje nueces.
- También me gustan las nueces. - El hombre aceptó vorazmente el ofrecimiento. - Pero me gustan más las pasas.
- Traeré la próxima vez - Mhairie prometió mientras atravesaba la modesta vivienda de un único cuarto y esperaba que sus ojos se adaptasen a la penumbra y su olfato al olor a cenizas, comida y sudor. - Cómo está su brazo? Te has cambiado el vendaje como te recomendé?
El hombre bajó la cabeza e ella entendió.
- Siéntate y sube la manga. Si no estaba puedes cuidarte solo, Por qué no me mandaste a buscar?
- Ya sabes la respuesta. - él hizo un gesto con la cabeza en dirección a la aldea. - Las personas me tienen miedo.
Mhairie no respondió. Deformado por la erupción de ampollas en su piel , Thomas había aparecido en la región, solo y hambriento, quince años atrás. MacLeod, el lord de esas tierras y jefe del clan,se había apiadado de su condición, y le había ofrecido albergue en la cabaña aislada que nadie quería ocupar. Hábil para trabajar la
madera, Thomas había intentado ganarse la vida como carpintero. Pero nadie, a excepción da bruja, se había atrevido a acercarse a él por temor a contraer su enfermedad. De esa manera, su supervivencia se deba por el trabajo de alimentar el fuego en el promontorio cuando los hombres salían al mar. Una vida difícil, tomando en consideración la enfermedad que portaba y la distancia que era obligado a recorrer. Sin mencionar el esfuerzo de transportar la madera de un lado al otro, sin ayuda de nadie. Su familia era su hermano , pero él había decidido intentar una nueva vida en el nuevo mundo, en un lugar llamado Virginia.
-Podré retribuirte tu bondad algún día? - Thomas murmuró al terminar la curación.
Una amplia sonrisa siguió al comentario .
- Antes de lo que imaginas, en verdad .
- Cuándo?
- Esta noche, antes que la luna alcance su cenit , necesitaré que me dejes a sola con el baúl que te confié para que guardases todos estos años.
La mirada de Thomas se desvió hacia el inmenso baúl de madera artísticamente tallado, colocado en el fondo de la cabaña.
- Lo voy a extrañar.

Mhairie atravesó el cuarto. Sus manos se deslizaron con reverencia sobre las saliencias y depresiones de la madera. Esos símbolos eran de gran significado para ella. Espirales finamente esculpidas, medias lunas y cuñas. Le gustaría estar en posesión permanente de ese tesoro, pero consciente del riesgo que correría, lo había mantenido escondido.
- él permanecerá bajo tu protección. Quiero que me prometas que nadie jamás volverá a abrirlo, a no ser yo. - Mhairie
estaba segura que Cameron estaría sano y salvo en la cabaña, pero como medida adicional de precaución, le pidió que Thomas hiciese un juramento de que lo defendería con su propia vida, si
así fuese preciso. El futuro de Escocia podía depender de ese pacto.
Después de un largo y compenetrado silencio, Thomas extendió la mano y la promesa fue sellada.
- Lo juro, mi lady.

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