jueves, 5 de marzo de 2009

LA TREPADORA - CAPITULO 15

CAPITULO 15
El único pecado que no perdonamos es la diferencia de opinión.
Ralph Waldo Emerson



- Es sólo eso ? - preguntó la cajera.
Ella era inmensamente gorda. Ojitos minúsculos que escrutaban a Janey, con desconfianza, como si hiciera un esfuerzo para ver a través de la adiposidad que envolvía su cuerpo .
- Sólo esto - dijo Janey, mostrándole la revista.
Janey miró a su alrededor disimuladamente. Caramba, qué tienda más mugrienta . Llena de gente con cara de culo . Sólo había dos cajas, atendiendo a los clientes sin la menor prisa, y había por lo menos veinte personas aguardando para pagar sus compras, pero nadie estaba reclamando. Ni parecían estar impacientes, era como si estuviesen demasiado abatidas como para protestar y y hubiesen aceptado el hecho de que una buena parte de sus vida se limitaba a esperar para comprar un chocolate y una botella de agua.

- Un dólar y 39 centavos - dijo la cajera, mirando de reojo hacia otro lado.
- Cómo? - preguntó Janey.
- Un dólar y 39 - repitió la cajera, mirándola como si ella fuese retardada.
Janey revolvió su cartera nerviosamente, buscando cambio . Pero , qué cosa costaba un dólar y 39 centavos hoy en día? Ella pensó . Una cantidad tan pequeña e inconveniente, quizás era mejor no llevar la revista . Fue entonces que la cajera realmente la miró , su rostro se puso radiante al reconocerla.
- Espera - ella dijo. - No te conozco de algún lado?
Janey se quedó petrificada. No tenía idea de cómo responder a esa pregunta. Debía decir “no” de un modo bien snob y salir corriendo, o debía explicarle que era Janey Wilcox, la modelo de Victoria Secret, y que probablemente la mujer la había visto en la TV?
- Ah, ya sé - dijo la cajera. - sos esa modelo de ropa interior.
Janey extendió la mano para tomar a revista.
- Si - dijo ella, confirmando con un asentimiento con la cabeza y dándole una sonrisa forzada.
- Ey, Washington! - gritó la cajera , a la empleada a su derecha. - Esta es la modelo de Victoria Secret.
- Ah, si ? - La otra cajera miró a Janey de arriba a abajo . - Por qué no usarán gordas como modelos? Sería mejor .
- Blancucha y escuálida - oyó uno de los clientes decía bajito.
Janey sintió que se ruborizaba , pero procuró no responder al insulto. Salió corriendo y salió de la cadena de farmacias Duane Reade en la Segunda Avenida, temblorosa y jadeante.
Pero qué carajo estaba sucediendo en este mundo? pensó ella,
mirando a su alrededor buscando el auto de alquiler . Quiénes eran esas personas? Esa gente estaba tan perdida que creían que ser delgado era algo malo ? Y ella no era escuálida ! Uno de esos días probablemente iba a necesitar hacerse una lipoaspiración... vio el automóvil unos metros calle arriba y corrió hacia él, abriendo la puerta y arrojándose en el reconfortante interior de cuero negro.
El conductor, un hindú llamado Rashneesh, la miró por el espejo retrovisor.
- A dónde ahora, señorita?
-Al hotel Four Seasons - respondió ella, jadeante. - El restaurante. En la calle 52 este. En el hotel.

"Cuando no estoy cerca de la chica que amo , amo a la chica que está mas cerca." - E.Y Harburg

Con el corazón todavía a los saltos en relación a la hostilidad gratuita de ser llamada blancucha escuálida , tomó la revista y comenzó a abanicarse con ella. Pero qué ella habría hecho para merecer una agresión tan arbitraria? El mundo estaba loco hoy en día, lleno de gente rencorosa, envidiosa, que sentía que merecía algo más , simplemente porque haber nacido - y por qué mierda todos ellos parecían querer ser modelos de lingerie?

Abrió la revista. La palabra “STAR” estaba impresa en enormes letras blancas en lo alto de la capa; bajo ella, una foto de Gwyneth Paltrow, medio tristona. “El sufrimiento de Gwyneth en la Entrega do Oscar” era el comentario . Y allí arriba, encima de Gwyneth, se veía una foto minúscula de Digger, sudado y con un guitarra en la mano, y el siguiente título: “Rockero Escondía hijo Bastardo”.
Ella no quería, pero necesitaba leer o artículo. Apenas dos horas atrás, mientras terminaba la sesión de fotos para el catálogo de Victoria Secret, Patty le había telefoneado, revelando en u voz baja y contenida: “Salió en la revista Star”. Después colgó.
- Alguien tiene la revista Star? - gritó Janey.
- Por qué? - preguntó el fotógrafo.
- mi hermana está en ella - dijo ella.
- Qué fantástico! - dijo o maquillador, nacido en Costa Rica. - salir en la Star es el sueño da mi vida...
- No es una de esas revistas que revuelven la mierda de la vida de las personas? - preguntó la asistente del fotógrafo.
- Adoraría que alguien revolviese mi propia mierda. Encontrarían tantas cosas interesantes...
- Como qué , por ejemplo? Condones?
- Los condones usados no son interesantes - dijo Janey con firmeza, como si el tema estuviese acabado.
Bien, la vida de ella ahora era esa, Janey pensó , hojeando rápidamente la revista. Su hermana estaba en la Star.
La nota ocupaba una página casi al principio de la revista. Había una foto enorme de Digger bien en el centro, y una foto mas chica de una muchacha morena metida en un vestidito negro digno de una adepta al sadomasoquismo. Una foto todavía menor mostraba a Patty en la calle, inclinada hacia un perrito marrón y blanco sentado en la calzada. Los cabellos de ella estaban desgreñados, y parecía que acababa de salir da cama, lo que, según Janey imaginaba ,era lo que había sucedido. Pero de quién era ese cachorro ? Y entonces Janey se acordó que, en algún punto en medio de toda ese lío, Patty había comprado un perrito. Janey comenzó a leer:

La tentadora cantante Marielle Dubrosey pasó una noche de amor con Digger... y ahora va a tener un bebé!
En pleno ascenso en su carrera artística, la bella de 22 años conoció a Digger en los bastidores de un concierto en Minneapolis, y los dos acabaron pasando la noche juntos.
“Cuando Digger puso sus ojos en Marielle, se podían ver chispas volando entre los dos”, reveló una amiga de Marielle a Star. “El no conseguía sacarle las manos de encima .La besaba y le tocaba los pechos todo el tiempo ”.

Bien, Janey pensó Janey. Eso si parecía cosa de Digger. Él tampoco conseguía dejar de tocar a Patty.

Digger llevó a Marielle a su cuarto, donde pasaron la noche haciendo amor apasionadamente... sólo a las cuatro de la tarde siguiente se los pudo ver nuevamente.
Y ahora la bellísima Marielle está embarazada de él!
El problema es que Digger ya está casado - con la ex productora de VH1, Patty Wilcox, de 28 años.
Patty es una belleza escultural [Una exageración, pensó Janey] que conquistó el corazón de Digger hace dos años, cuando se conocieron durante la producción de un programa en la VH1. “Patty y Digger se aman de verdad”, dijo una fuente no identificada. “Patty no va a desistir de él tan fácilmente.”

“No me importa”, dice Marielle, quien planea tener el bebé en mayo. “No quiero reemplazar a su esposa , pero Digger es un hombre maravilloso y un amante fantástico. Es talentoso y gentil. La noche que pasé con él siempre será inolvidable !”

Janey arrojó a revista al asiento del automóvil. Qué mierda de nota! Por qué Digger había sido tan burro? Tomar a una zorra que tenía escrito en la cara que era una putita - probablemente ella había tramado todo aquello . Le había armado una trampa y Digger había caído como un carnerito. Ahora iba a tener que pagar por eso. Pero no era Digger quien estaba pagando, era Patty. Él había acabado con la vida de Patty... ella jamás iba a recuperarse de un golpe así .
Entonces vio su mano moviéndose para volver a tomar la revista. La mano parecía actuar por cuenta propia y comenzó a hojear la revista, volviendo al reportaje.
Buscó la nota y estudió la fotografía de Patty. Mientras hacía eso, un terrible pensamiento se le ocurrió . Verdaderamente estaba sintiendo un poco de... envidia.
Pero qué bajeza! Cómo podía pensar algo así? Sólo sentía celos , Janey reconoció porque quería estar en la Star. No en la situación da Patty, por supuesto. Pero si ella apareciese allí en algún lado - en la sección de moda, por ejemplo -, eso definitivamente ayudaría a su carrera. Todas las mujeres que aparecían en esas páginas eran actrices y mucho más famosas, pero ciertamente ella era más bonita o tan atractiva como ellas...
. Todos los días eran una lucha sólo para conservar nuestro lugar en el mundo. Durante los últimos dos años, al fotografiar para la tapa del catálogo de Victoria Secret, ella había luchado para ser un modelo de paciencia, intentando ser amable con todos y evitando protestar cuando las luces se calentaban o cuando o un cabello le quedaba parado en lo alto de la cabeza , o cuando la vestuarista pasaba horas acomodándola ropa interior - deliberadamente tocando los pechos, Janey pensaba. Era tan aburrido ser modelo ahora - eso es lo que nadie entendía - y el salario que ella recibía era para quedarse sentada y estática por horas, ... y todo para qué? Una foto que las personas verían y sobre la cual comentarían : “Blancucha y escuálida ...”
El automóvil pasó lentamente por la entrada del Four Seasons, que se encontraba bloqueada por varios automóviles negros de alquiler. Mirando hacia arriba , ella le gritó al conductor: “Puede parar aquí!”
- Pero , señora - dijo él, dándose vuelta hacia ella. - No puedo parar en medio de la calle. La alcaldía inventó esas leyes nuevas. Si me paro aquí me hacen una multa de 400 dólares!
-No me importa - respondió Janey. Mi Dios del cielo, últimamente, cada vez que la gente entra en un automóvil de alquiler o en un taxi, los conductores alegan que alguna nueva multa les va a caer, como si fuese la culpa fuese de ella. - No quiero tener que dar toda la vuelta - dijo Janey . Abrió la puerta y saltó, pero no sin antes pedirle al conductor que aguardase. - Busque estacionarse frente al restaurante cuando yo vuelva - ella dijo, golpeando la puerta con fuerza.
Janey pasó por la puerta giratoria del restaurante con toda clase y elegancia , y allá adentro encontró una dama muy gentil que le pidió que se sacase el abrigo , aunque ella no estuviese abrigo. Y de repente se acordó cuan terrible era tratar mal a los servidores , y se alegró porque Mimi no estaba allí para ver lo que había hecho.


“El mejor consejo es: No escuches consejos, y no des consejos”


Patty estaba sentada sola en el medio de un enorme sofá de cuero marrón. sus cabellos estaban envueltos en un pañuelo amarillo tipo bandana, bien al estilo de una cantante de rap - Janey se quedó sorprendida de que la hubiesen dejado entrar al Four Seasons de ese modo - y hasta del otro de la sala pudo ver que ella había adelgazado. Más de una semana había pasado desde que la tal Marielle había abordado a Patty en la calle, pero durante los primeros cinco días, ella no le había contado a nadie ,
ni siquiera a Digger. En vez de eso, se había encerrado en el apartamento, rehusándose a atender el teléfono y la puerta.
Después de dos días suplicando por teléfono (él estaba en una gira por Europa con su grupo ), Digger finalmente había conseguido que el encargado del edificio abriese la puerta y buscase a Patty; supuestamente la había encontrado en la cama rodeada de paquetes de saladitos de cebolla , como si eso fuese todo lo que ella tenía para comer en casa. (“Patty, por el amor de Dios, saladitos de cebolla ?”, reclamó Janey). Y Patty respondió que era la comida predilecta de Digger...
Mimi había tenido la bondad de acompañar a Janey hasta el apartamento de Patty tres días atrás , después de que Janey hubiese recibido una llamada de su madre que por a vez había recibido una llamada de Digger (Por qué Digger no podía simplemente haberla llamado directamente a ella ? pensó Janey) . Como se encontraba en Amsterdam, nada podía hacer, pero ya había cancelado algunos espectáculos para poder volver a New York al día siguiente.
- El parecía estar volado? - le preguntó Janey a su madre.
Y su madre, francesa de nacionalidad, le gustaba fingir que era una madame refinada, respondió :
- Cómo “volado”? No sé lo que es “volado”.
- Si él estaba bajo el efecto de la marihuana, madre, tal vez inventó todo esto - suspiró Janey.
Pero parecía que no .
Janey y Mimi habían ido al apartamento de Patty, y habían conseguido extraer una historia mucho mas detallada de la traición de Digger. Entonces Mimi le había dado a Patty un sedante y le había dejado un puñado de píldoras de Xanax para que ella tomase cuando se despertase.
- Ella podría haber muerto - dijo Janey, preocupada.
- Lo sé - respondió Mimi.
Ahora Janey se inclinaba sobre a mesa para besar a su hermana.
- Hola, mi amor - dijo ella, mas animada. - Cómo estás ?
- Bien - respondió Patty, con voz resignada.
- Estás tomando los comprimidos? - indagó Janey. - No tomes más que tres por día...
- No voy a tomarlos , puedes quedarte tranquila - respondió Patty. - Por qué estás tan maquillada?
- Tuve una sesión fotográfica hoy - respondió Janey, como si hablase con fastidio . - De Victoria Secret.
- Y cómo te fue? - preguntó Patty.
- Imagínate... - suspiró Janey. - un aburrimiento.
Patty le dio una leve sonrisa .
- Ahora, Patty mi amor - continuó Janey -, espero que no te importe, pero Mimi viene a almorzar con gente.
- No me importa - dijo Patty. - No me importa más nada.
- Perfecto - aprobó Janey, desdoblando la servilleta y colocandolo en su falda. - Mimi sabe lidiar con esos escándalos, entiendes ? Tiene mucha experiencia en eso. Ya publicaron notas sobre ella en la Star dos veces...
- Ah, si ? - preguntó Patty. - Y por qué?
- Ah, affairs con artistas de cine. Incluso ya salió en la tapa una vez cuando salió con el Príncipe Carlos.
- Todo mentira - dijo Mimi, sentándose en el sofá del otro lado de Patty. Se inclinó en la mesa para hablar con Janey , con Patty en el medio como si ella fuese un viejo sordo, y preguntó: - Cómo está ella hoy?
- Mejor, creo - respondió Janey.
- Ya descubrieron algo más sobre Digger?
- Todavía no .
- Perfecto, entonces no me perdí nada.
El camarero se aproximó a la mesa .
- Voy a tomar una copa de champagne con caviar - dijo Janey.
- Caviar? - preguntó Patty.
- Come una porción también. Te va a hacer sentirte mucho mejor - le recomendó Janey.
- Trae caviar para ella - pidió Mimi al camarero . - Mejor dicho , trae caviar para tres... Yo no, estoy con hambree. Es mejor cinco porciones de caviar...
- Perfectamente, madame, cinco porciones de caviar - anotó el camarero .
- Y una botella de Veuve Clicquot, qué tal? - dijo Mimi, mirando a Janey.
Janey se encogió de hombros. Nunca había sido loca por el champagne, pero Mimi lo era, y en los últimos tres meses ella misma venía desarrollando una perdición por esa bebida. - Creo que Veuve cae muy bien durante el día.
- Quién va a pagar la cuenta? - preguntó Patty.
- Digger, mi amor - respondió Mimi, dándole palmaditas afectuosas en la mano. - Es una de las primeras cosas que necesitas aprender: cuando un hombre las hace , las paga. Y las paga muy caro.
El camarero volvió à mesa con la botella de champagne y un balde con hielo.
- Tres copas? - indagó, mirando a Patty.
- Creo que sólo dos, gracias - agradeció Janey. - El Champagne puede ser demasiada para ella...
- Ahora, Patty, mi amorcito - dijo Mimi -, cuéntame todo: qué dice él ?
- él dijo que no hizo nada - respondió Patty, mirando a Janey y luego a Mimi.
Janey y Mimi intercambiaron miradas .
- Claro que lo va a negar - dijo Janey. - Pero la excusa, cuál fue?
- Dijo que ella lo buscó. Tuvieron una fiesta en el cuarto de él, pero que él no durmió allá. Tomó la llave de Winky - el baterista - y durmió en el cuarto de él. Dijo que fue Winky quien se acostó con... con...
- La putita? - preguntó Mimi, sacudiendo la cabeza. - Y apuesto a que ese Winky confirmó la historia. Pero qué bastardo, cargarle la responsabilidad a otra persona...
- él dice que ella está inventando todo esto para conseguir publicidad. Para la carrera de ella - explicó Patty, mirando a Janey.
- Ahora escúchame , mi querida - dijo Janey. - Sabes lo que debes hacer, cierto ?
- No - dijo Patty. - No sé o que hacer. Ni mundo se vino abajo .
- Esas cosas suceden de vez en cuando - comentó Mimi.
- Vas a tener que largar a ese tipo - dijo Janey.
- No puedo largar o Digger - respondió Patty.
- Cuando ellos comienzan a engañar, en general no paran. Se ceban - dijo Mimi.
- Sabes cuantas él se habrá volteado antes que esa? - agregó Janey.
- Pero Digger dice que no fue... - protestó Patty, débilmente.
- Ah, cuál es, Patty? Claro que él va a negar todo . Estoy segura que él todavía te ama y se dio cuenta que cometió un gran error . Pero la muchacha está embarazada! Embarazada! Va a tener el bebé que vos deberías haber tenido - acentuó Janey, recostándose en el sillón triunfante.
- Ey, Janey, no seas tan brusca - dijo Mimi, tomando un trago de champagne.
- Ella necesita encarar la verdad de frente - explicó Janey. - No hay otro modo.
- Pero y si el bebé no fuera de él ?- preguntó Patty. Bajo circunstancias normales, ella se habría horrorizado por el hecho que Janey estaba tocando el tema de sus problemas de infertilidad delante de Mimi. Pero desde que había empezado a tomar esas píldoras maravillosas que Mimi le había dado , ese tipo de cosa ya no la incomodaba más...
- Aunque no sea, tienes que librarte de él - dijo Janey. - Y si él hace esto de nuevo? - Que un hombre la maltratase a ella, vaya y pase , pensaba Janey, pero que su hermana estuviese sufriendo así. ..
Una hora después , Patty escoltó a Janey y a Mimi hasta sus respectivos coches . Ambas estaban más que ligeramente bebidas, y Patty se dio cuenta que, una vez más, aunque ella fuese la protagonista del problema, Janey había conseguido robarle la escena. Ella era quien debería estar herida... Pero no lo estaba, gracias a esas píldoras que Mimi le había dado... Cómo era que las llamaban? Muñecas. Esas muñequitas lindas que te hacían ver todo color de rosa...
- Patty, vamos a hacer así - dijo Janey, muy seria. - Yo voy con Mimi en el automóvil de ella y vos te vas en el mío.
- Puedo tomar un taxi - dijo Patty.
- De ningún modo , mi amor - negó Mimi. - Nadie toma un taxi cuando puede ir en un automóvil con chofer.
- Victoria Secret me mandó uno - dijo Janey. - Por lo tanto , no te preocupes, es gratis.
Ella fue hasta el conductor, quien estaba dentro del automóvil hablando por el celular.
-Podría llevar a mi hermana hasta su casa? - Janey preguntó. Él pareció poner mala cara, y ella se acordó de su ataque de nervios al llegar al restaurante. Debía darle una propina, Janey pensó , y abriendo la cartera, quedó indecisa entre un billete de cinco y uno de diez.
Finalmente, resolvió que cinco sería suficiente.
El conductor miró el billete Janey. Sacudió la cabeza levemente.
- Gracias - dijo Janey.
- Yo se lo agradezco - dijo él, sarcásticamente.